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| 02 de Agosto de 2002 | |||
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El ruso, que estaba en la batea, y unas ampollas causaron su eliminación en Toronto Ríos lo tuvo todo, pero ganó Safin
Si Marat Safin hubiera trapeado con Marcelo Ríos nadie habría quedado con la tarasca abierta y la vena hubiera sido mínima. Total, el ruso es actualmente segundo en el ranking de la ATP y el "Chino", salvo su triunfo ante el español Carlos Moyá, hacía tres semanas que no lograba levantar los brazos al cielo. Esa victoria hizo abrigar esperanzas de una recuperación de Ríos y también el primer set ante Safin, ya que tuvo por el suelo al ruso. Tal como arrasó con Carlos Moyá el martes, Ríos partió como el grande que una vez fue ante un Safin condoriento y malas pulgas, que no podía creer cómo el chileno lo azotaba con sus joyitas de palos. Así, con un saque de miedurri y un quiebre de servicio en el octavo game, le bastó al otrora terror de las rubias del "Entre Negros" para sacudir al moscovita, quien con los oculares como huevo frito entregó el primer parcial por 6 a 3. El piño de compatriotas que pobló el court del estadio canadiense, a esa altura, creía que nuestro "Chino" estaba de vuelta y como si nada se iba a comer al ruso, actual number one de la Carrera de Campeones y segundo de la galaxia en el sistema teclo de entrada. Pero bastó que Marcelo soltara un poco las riendas para que la tortilla se diera vuelta. Y cuando iba cómodo 3 a 1 para quedarse con la segunda serie y el partido, el hombrón de la Giuliana no pudo más y Safin aprovechó el relajo para despertar. Así, con otro 6 a 3 (estructurado también en función de un quiebre del chileno), el rusoski emparejó el duelo y forzó al tercer set de la muerte, que el "Chino" otra vez lo tuvo en el bolsillo, pero las ampollas de los pies le pasaron la cuenta, ya que incluso fue atendido por el galeno, y perdió por 7 a 4. Dolió la derrota, pero al menos dejó la sensación de que en las pistas duras Ríos puede resucitar, al punto que si baja un resto la guata todavía se le puede tener fe en que en el circuito puede seguir brillando.
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