11 de Agosto de 2002
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Un milagro salvó a White Mount; dueño podría demandar al Hipódromo
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Este mulatito es White Mount, pingo que con muy pocos recursos realizó una versión chilensis de la película Pollitos en Fuga. Corrió más de 45 cuadras, cruzó la panamericana incluso y sólo terminó con lesiones menores.

(Foto: Hernán Cortés G.)

Sergio Contreras, cuidador del pingo, dijo que lo encontró sentado en una plazoleta de Renca.

(Foto: Hernán Cortés G.)


- ¡Aquí RP 320 en persecución del escapado, espero instrucciones, cambio!


- ¡ Aló, Aló RP 320, mantenga distancia con el animal. Repito, mantenga distancia. Cambio fuera!

Esto que podría ser una comunicación entre policías a la caza de de un delincuente o de un preso que sin permiso salió a tomar aire, tuvo como protagonista a un caballo llamado White Mount.

La verdad es que lo que vivió el pequeño mulato el último jueves es digno de Ripley y también de una manda a una virgen milagrosa. Y lo que pareció el colmo de la mala suerte, al final concluyó con un Gracias al Pulento que entonaron todos.

White Mount ganó la novena carrera del programa del Hipódromo Chile, pero cincuenta metros después de la meta mandó a su jinete a tierra (Claudio Acevedo). Casi al mismo tiempo, por los altoparlantes se anunciaba su distanciamiento ya que había molestado a Viento Rubio en el corazón de la recta.

Sin jinete en su montura y con anteojeras que sólo le permitían ver el suelo, White Mount instintivamente buscó una salida, dejó la cancha y en medio de la conmoción de los presentes, llegó al sector de los estacionamientos. De aquí a la calle no demoró nada. El mulato tomó avenida Hipódromo Chile y sin señalizar dobló a la izquierda en Vivaceta. A esas alturas, un radio patrullas le seguía al galope. Sergio Contreras, cuidador del pingo, lo hacía montado en sus zapatillas Power, pero más allá no le quedó otra que abordar un taxi.

Al cruzar Nueva de Matte se les unió un motorista que con los ojos grandes vio pasar un escapado Vivaceta arriba.


- ¡Aquí, Tango Tango en persecución del animal. Cambio!


- ¡Positivo Tango Tango. Manténgase en línea. Cambio!

Todo esto lo escuchaba el preparador de White Mount, Héctor Morales, pegado al radio de dos carabineros, quienes trataban de calmar la desesperación del trainer. Definitivamente, el pingo corría más y más asustado por las sirenas y el bramido de la moto policial. Pero también hay que decir que esas mismas sirenas servían para alertar a la población civil y a los automovilistas respecto del peligro que corría sobre el cemento.

White Mount pasó por delante de la casa de la famosa Tía Carlina sin enterarse siquiera. Al llegar a Domingo Santa María no esperó la luz verde y giró a la izquierda.


- ¡ Aquí Tango Tango. Estoy a cinco metros. Animal no baja velocidad. Cambio!


- ¡Tango Tango cuidado. No lo pierda de vista. Cambio!

Pero White Mount no podía correr todo el día y justo las luces de un supermercado y el verde de una de las plazoletas de Renca lo frenaron en seco.


- ¡RP 320, atención Cenco atención. Animal detenido. Clave 40, la fuga del animal. Cambio fuera!

Demanda

White Mount pasó la noche en la clínica veterinaria del Hipódromo Chile. Los asombrados facultativos señalaron que sólo tenía lesiones menores y, por supuesto, el estrés por haber corrido más de 45 cuadras que no estaban en el programa.

El doc Croxatto diagnosticó también una epistaxis leve (reventó en sangre por el esfuerzo), apreciación con la que el preparador Héctor Morales no estuvo de acuerdo. "El lunes vamos a realizarle todos los exámenes pertinentes y entiendo que el dueño, un destacado abogado chileno, iba a estudiar los antecedentes para demandar al Hipódromo debido a la precariedad de sus accesos". En todo caso, los palmeños iniciaron de inmediato una investigación para descubrir las razones del supuesto condoro.


 
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