Una proteína azul conocida como Blue Carrier y extraída del loco es la papa en estos momentos en el mundo científico como una de las principales armas en contra del cáncer a la vejiga. Y la gracia aumenta debido a que ha sido desarrollada a partir de un descubrimiento realizado por biotecnólogos chilensis.
Elaborado a partir de la proteína hemocianina, algo así como la sangre del Concholepas concholepas, el Blue Carrier tiene actualmente un gran uso en el mundo de la inmunología. En 1998 la empresa Biosonda aperró con un proyecto al Fondo Nacional de Desarrollo Tecnológico y Productivo (Fontec) dependiente de Corfo, el que al final ganó el financiamiento para desarrollar el producto.
El bioquímico Luis Yáñez destacó que la sustancia tiene aplicaciones en la producción de antisueros convencionales y en varios países se le utiliza con tremendo éxito en la terapia del cáncer a la vejiga.
Como el producto se comercializó tan bien gracias al apoyo entre otros de Pro Chile y la atinada que se pegaron las más potentes empresas químico-farmacéuticas del mundo como Pierce Chemical Company, Sigma Chemical Company, Calbiochem, Novabiogem y Santa Cruz Biotechnology, Biosonda repostuló al Fontec, para mejorar su infraetructura, lo que le permitió recibir un subsidio de 30 millones de pesos de los 160 que se invertidos por la empresa.
Ayer se cortó la tricolor a las nuevas instalaciones, ocasión en la que el gerente general de la compañía, Alfredo De Ioannes, solicitó a las autoridades que se la jueguen a concho por tirar para arriba la actividad científica, porque "si queremos ser un país desarrollado debemos abrirnos a usar nuestra capacidad científica".