"ˇDame una n, dame una i, dame una ñ y dame una a. Chi chi chi, cha cha cha, Niña Alejandra!" Gritos de apoyo como éste ya se encuentran ensayando los muchachos de la barra palmeña para estrenar mañana en el Club Hípico a la hora de la Polla de Potrancas y también de la Polla de los potrillos.
De los 36 anotados en estos cototudos clásicos pasteros sólo dos pertenecen a entrenadores afincados en el escenario de Vivaceta. Estamos hablando de Niña Alejandra y Ostentoso. La regalona de Rafael Bernal debutará mañana en Blanco Encalada con toda la fe del mundo, mientras que el pensionista de Juan Carlos Pichara competirá por segunda vez en la carpeta verde (la que seguramente tendrá muchos vivos oscuros color barro), estimulado por la victoria que alcanzó estrenándose en el reducto vecino.
A Niña Alejandra la dirigirá esa preciosura llamada Michelle Castillo y la respalda una línea sanguínea en la que abundan los ganadores pasteros. Además, la colorada ganó y figuró entre hembras que, de correr a correr, parecen superiores a las potranquitas que han escrito su historia en Blanco Encalada. Rafael Bernal quedó saltando en una pata cuando su pupila aprontó en el césped y el último sábado quedó saltando en las dos luego del cotejo final en distancia.
Juan Carlos Pichara, por su litro, ha repetido una y mil veces que su pensionista es un campeón y que sólo algún detalle de salud (Ostentoso es un tanto delicadón) le impediría hacer mañana una carrera bacán.
Como sea, los palmeños tendrán que mostrar muchísimo ya que la bitácora de las Pollas es lapidaria: en los últimos 30 años, ninguna potranca cruzó el mapocho para festejar. Entre los machos, sólo Nawel, en 1998, se llevó la copa para su pesebrera en Vivaceta.
"ˇOso, oso oso nadie le gana a Ostentoso!"