Preoupación, pero más que nada solución, son los sustantivos que rondan en las huestes albas, que hace tres meses no le ven el ojal al tubérculo en su propia casa.
Desde junio, Colo Colo no cosecha un triunfo en la ruca Monumental y, lo peor, su rendimiento dista bastante del peak que experimentó en el torneo de Apertura. Por lo mismo, para esta mañana y antes de mover la calavera en la cancha 2 del recinto de Macul, el cuerpo técnico liderado por Jaime Pizarro, y el plantel de jugadores, echarán a correr las neuronas y moverán firme la sin hueso para analizar el atado, que tuvo su peor expresión el domingo último en la derrota ante los caturros, que hace 30 años no se abrazaban en Chago city, en mochas con el Colo. Con el agravante que el cuadro albo careció de claridad para vulnerar la zaga rival y sin ninguna chuntería frente a la portería de Alex Varas,El propio Pizarro reconoció que "el equipo no tiene la misma actitud que nos hizo ganar partidos en el Campeonato de Apertura, donde además fuimos muy fuertes en casa".
Punto aparte es la dependencia de Marcelo Espina. Sin estar en la cancha, el volante argentino "jugó" su mejor partido, demostrando, en ausencia, ser el más gravitante en el andamiaje del equipo, que tiene que aprender a rendir sin él.