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| 01 de Octubre de 2002 | |||
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Familias pobletes de Las Habas ya tienen palacetes dignos en la mano
Autoridades comunales aseguraron que con la movida quedarán atrás 22 años de precariedad habitacional y marginalidad. A partir del cambio, las familias podrán disponer de alcantarillado, cocina con piso, agua dentro de la casa, ducha y un ambiente limpio y saneado. Sin embargo, para las familias que se lo han vivido todo en el campamento el radical cambio no es proceso fácil. Dejar la mediagua en la que han nacido los hijos, el entorno en que han estrechado lazos que los unieron tras una causa común, "la casa propia", provoca quiebres que ya se han observado en otros procesos de erradicación de campamentos. Para ayudar a enfrentar esta realidad, la Fundación Prodemu Ñuble, a través de su programa "Construyendo juntos comunidad y barrio" desarrollará una cadena de acciones junto con el Hogar de Cristo, Chile Barrio y la muni de Chillán. Graciela Suárez, directora provincial de Prodemu, explicó que la experiencia que se aplicará en Las Habas, ya comenzó a ser ejecutada en la comuna de Chillán Viejo con los pobladores erradicados de ex Barraca Canahuate. "De acuerdo a estudios hechos por Chile Barrio y el Hogar de Cristo, explicó, luego de la euforia del traslado sobrevienen situaciones críticas como el pago de cuentas que nunca estuvieron en su exiguo presupuesto familiar". Además "con la nueva casa la gente se tienta y sucumbe al consumo, sobreendeudándose; las instituciones que antes estuvieron acompañandoles emprenden la retirada y no se sabe qué pasa con ellos después del traslado".
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