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| 10 de Octubre de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Ninguna víctima pasó con rojo en la esquina fatal donde mujeres perdían feo Preso mandinga que se cronometraba con semáforo para violar conductoras El depravado, de 21 años, fue detenido por un piquete de carabineros trasnochadores la madrugada del martes, mientras acechaba a una nueva víctima en la esquina de las calles Balmaceda y Prat, donde sólo horas antes había perpetrado su último ataque sexual. El hecho que fuera capturado en la misma intersección prueba, según la policía, que el viejo refrán que asegura que el criminal siempre vuelve al sitio del suceso, sigue plenamente vigente. La pista para capturar al depravado la proporcionó una profesional universitaria de 25 años que la madrugada del lunes se convirtió en su última víctima. Según la mujer esa noche, luego de separarse de su novio, y cuando regresaba a su residencia, se detuvo frente a la luz roja del semáforo ubicado en la esquina fatal. Eran las cuatro de la mañana y el frío cortaba como cuchillo por lo cual la mujer viajaba con todas las ventanillas cerradas y la calefa al máximo. Sin embargo, había olvidado un detalle. La puerta del costado derecho no estaba asegurada. Ese detalle fue su perdición porque apenas detuvo el automóvil un individuo salió desde las sombras y antes que pudiera reaccionar se le instaló al lado y le puso un cuchillo cartonero en la garganta. Las dos horas que vinieron a continuación fueron una ininterrumpida serie de violentos episodios que ella no olvidará jamás. El bellaco, luego de robarle sus anillos y otras joyas y golpearla, la obligó a conducir su automóvil hacia los estacionamientos de una planta industrial, en las afueras de Calama. Allí, luego de violarla y amenazarla de muerte si lo denunciaba, huyó con su ropa, dejándola desnuda. Posteriormente la mujer fue trasladada por sus familiares al hospital local donde, a pesar del trauma sufrido por la cruda experiencia, denunció el asalto describió al miserable que, según algunas fuentes, sería autor de varios delitos similares.
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