Como para comérselas a pedacitos están las finalistas criollas del Miss Playboy TV 2002. De un total de cuatro beldades, sólo una tendrá la difícil misión de representar a nuestro país en el certamen internacional, que se realizará en unos meses en Gringolandia. Luego de una larga búsqueda, un jurado experto en la materia decidió postular a cuatro chiquillas, que deberán competir codo a codo por la corona. Se trata de Jimena Gutiérrez, Catherine Guzmán, Claudia Marín y Andrea Lobos.
En una larga cháchara con el diario pop, estas linduras confesaron sus ganas de obtener el primer lugar, y de pasadita desmitificaron algunos tabúes que se levantan sobre el canal Playboy. "Sentimos que hay muchos prejuicios sobre el tema, sin embargo, la sociedad chilena está experimentando un cambio. Todo se basa en la educación, hay que demostrarle a la gente que no todo es mostrar el cuerpo, aunque el canal se especialice en ello", comentaron a coro.
Al ser consultadas qué las incentivó a participar en el concurso, las beldades explicaron que "lo tomamos como una aventura. Además es entretenido participar de una empresa que tiene respaldo a nivel mundial. Al principio teníamos la imagen de la mujer sensual, que sólo muestra el cuerpo de forma erótica, pero la cosa no es así. Existe toda una producción detrás, se cuida cada detalle y se trata de eliminar el morbo. Pensamos que es un trabajo serio, que nos permitirá avanzar en nuestras carreras. Claro existía un poco de miedo, porque igual la marca Playboy te trae a la mente un concepto muy distinto", plantean.
Sentirse mujer
Otra de las características que rescatan estas chiquillas, es que el concurso les permite "sentirse mujeres", ya que se exaltan atributos propios de la belleza femenina. "A parte de mostrar el cuerpo, podemos lucir nuestra personalidad y carácter. Es igual que cualquier otro concurso de belleza. Además las fotos y los videos se realizan de forma muy elegante", afirman.
Al hablar del temor de que este concurso las estigmatice y no les permita avanzar en sus respectivos proyectos profesionales, aseguran que "no tenemos miedo a quemarnos. La sociedad chilena ha cambiado su forma de ver o criticar los desnudos. Por eso hubo ene gente que posó en el parque Forestal, o en el norte un fotógrafo que está tomando cuerpos pintados. Los desnudos no tienen porque ser malos. En parte nosotras somos embajadoras de las mujeres que quieren mostrar el cuerpo, derribando todos los tabúes y cambiando esta categorización que enmarca a la mujer en esta estructura. Es súper bueno que esto ocurra, ya que nos permite reivindicarnos como personas".