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| 22 de Octubre de 2002 | |||
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Menores recuerdan traumática experiencia junto al procesado sacerdote Cura "Tato" es completito: Aseguran que también "confesaba" a chiquillos
Una de esas expresiones, que se acumulan a su embarazoso expediente, ocurrió en Semana Santa de 1998, cuando José Andrés Aguirre, el popular "Tato", llegó a confesar a los chicos del segundo ciclo básico del Colegio Católico Ecológico San Isaac Jogues. Según Y.P.L., hoy de 18 años, cuando se encontraba en octavo básico, el profesor jefe les avisó que por la mañana vendría un curita a confesar a todos los que habían hecho la Primera Comunión. "Éramos una fila larga. Estaban los cursos completos desde sexto para arriba. O sea, seis cursos", agregó la lola, quien recuerda clarito todo lo que pasó aquel día. Apenas entraron los primeros alumnos, en los pasillos de la escuela el comentario de que el curita era manilargo no tardó en pasar de boca en boca. "Las niñas se quejaban de que el padre les tocaba los genitales y las hacía arrodillarse cerca de sus rodillas para escucharlas. Todos pensaban que le estaban poniendo mucho, pero los compañeros también comenzaron a decir lo mismo. Con ellos se comportaba igual y los toqueteaba, también. Después fue mi turno y el de mis dos hermanas", relató Y.P.L., quien forma parte de los tres nuevos casos de abusos sexuales, cuyos antecedentes se pondrán a disposición del 16º Juzgado del Crimen de Santiago. Silvia Leiva, madre de las menores -entonces de 12, 14 y 15 años- explica que cuando tomó conocimiento de los abusos, puesto que sus hijas le confesaron que el curita había intentado besarlas en la boca, recurrió al director del colegio y al profesor jefe, pero ambos la mandaron a la punta del cerro...
Monseñor ValechDespués de pedir ayuda con sus empleadores, quienes tenían buenos contactos, logró dos meses más tarde, sostener una entrevista con monseñor Sergio Valech, obispo auxiliar de Santiago."Le conté todo, pero él no se sorprendió. Le dije que había tocado a mis niñas, pero él me cambiaba de tema y me hablaba de Dios. Finalmente me dijo que me quedara callada y que no hiciera público el hecho, porque la Iglesia Católica era un elefante y yo, una hormiga", denunció la mujer. Añadió que tampoco los apoderados del curso creyeron en sus palabras. "Quisieron hasta pegarme", aseveró. Durante los meses que ella y su esposo Jorge Paredes hicieron lo imposible por denunciar al padre Andrés, sus niñas comenzaron a recibir presiones y pronto les fueron canceladas sus matrículas.
Declaran hermanitasCarmen Andrade, subdirectora del Sename, pidió sanciones ejemplares para el curita y emplazó a los parlamentarios a revisar la Ley de Menores, puesto que en el caso de la niña embarazada por el padre Andrés en 1994, no hay nada qué hacer, ya que el causa prescribió, por lo que al cura no le saldría ni por curao.En la matina, entre tanto, la magistrada Rosa María Pinto, titular del 16º Juzgado, tomó declaraciones a un grupo de niñas de Quilicura, entre ellas las hermanitas J.P.C. y V.P.C., ex acólitas del padre en la parroquia San Isaac Jogues. A la salida, la madre de las menores, Jacqueline C., dijo que el sacerdote era un loco y que quienes lo apoyan lo hacen por ignorancia. "Realmente no saben cómo son las cosas; hablan de ignorantes, impulsados por la ayuda económica que recibían de la Iglesia", señaló.
No meten manos al fuegoLas hermanas Cecilia y Patricia Avendaño, aunque por nada del mundo pondrían las manos al fuego por el padrecito, dijeron que la parroquia cambió para mejor cuando éste llegó. "Antes las misas eran fomes, pero con el padre Andrés había participación. Eran muchos más entretenidas", sostuvieron.
- "A los más pobres, con mercadería. Incluso en Navidad se podía ir a retirar alimentos. También una vez escuché que se encalilló para comprarle remedios a una persona enferma".
- "Mmm... nosotras lo conocimos con sotana. Sin ella, no sé lo que hacía".
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