Que el "Clavo" es pichicatero y que más de aluna vez recurría a extraños brebajes para "estimular" a sus jugadores, a estas alturas ya es como una leyenda negra, un mito, que a Godoy no le da ni frío ni calor.
"Ese es un cahuín que me tejieron, pero ya me da igual. Es una de las cosas con las que aprendí a convivir", confiesa Godoy, remontándose a 1988 cuando "era el candidato fijo para ir a la selección y peleaba el puesto con Orlando Aravena. Como yo era de un equipo chico, me inventaron esa cuestión para bajarme".
Lo cierto es que el ex estratega audino cuenta que las recetas que le daba a sus dirigidos eran sanitas como yogur. "Nunca le di a nadie nada que no permitieran los médicos", subraya, poniendo como ejemplo "la neurovionta", típica inyección que se enchufa para fortalecer los músculos, "pero que no le hace mal a nadie".
En todo caso "me va a joder toda la vida con la cuestioncita", se prepara el "Clavo", advirtiendo "que hay veces en que me da lo mismo", pero en otras "me saca los choros del canasto", como fue el caso del doctor del 'Chago' Morning "a quien le aforré una patá porque me salió con esa cuestión y no me arrepiento, ya que si lo hiciera otra vez, le pegaría de nuevo".