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| 22 de Octubre de 2002 | |||
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De un tajo mandó a visita para la otra vida El hecho se registró minutos antes de las dos de la madrugada de ayer, en una vivienda de la población Alejandro Gay de esta ciudad. Allí se habían juntado cuatro obreros agrícolas para dar rienda suelta a los causeos y los pencazos con vinacho bigoteado, ese que pone odioso hasta el más traquilo. Los pericos no escatimaron en nada a la hora de brindar, empinando el codo cada vez que se acordaban de algún amigo, de un pariente o del club de sus amores. Sin embargo, y como es sabido, el ponerle en exceso entre pera y bigote acarrea consecuencias a veces impredecibles, como poner demasiado sensibles a los comensales. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió con el compadre identificado como Pedro Gaete Aravena, de 41 años, quien se sintió menoscabado por el dueño de casa, L.C., de 50 años, cuando éste le recordó pasadas rencillas, en lo que en el campo se llama cobrar sentimientos cochinos. Con el resentimiento recorriéndole todo el cuerpo, el Pedro salió al patio, buscó un hacha y se dispuso a terminar con ese no se qué que lo tenía demasiado intranquilo. Arma en mano ingresó como una tromba al lugar de la convivencia. Sin embargo, le falló el cálculo. L.C. parece que le había cachado la movida y lo estaba esperando con un cuchillo cocinero así de grande, con el que le mandó una estocada en pleno abdomen. Luego de eso llamó una ambulancia, pero cuando llegó el atacante ya había fallecido. Carabineros detuvo a L.C. y puso los antecedentes del caso en manos de la fiscal de turno de Linares, Carola D'Agostini, quien investigará si el imputado actuó en legítima defensa o se aprovechó del pánico.
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