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| 21 de Noviembre de 2002 | |||
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Vengadores cayeron con arsenal sacado del closet de Bruce Willis Investigan secuestro más enredado que aserejé cantado por tartamudos
En medio de la pelotera cayó preso hasta un empleado de Investigaciones, más artillado que el "Huáscar", a pesar de que por el cargo que ocupa en la policía civil lo único que podría llevar encima es una libretita de apuntes Torre y un lápiz Bic. El cahuín comenzó pasadas las 10 de la noche, en la población 30 de Mayo de El Bosque, cuando un automóvil con 5 pericos a bordo interceptó el vehículo Volkswagen Golf que conducía Marco Garcés, de 37 años, quien viajaba en compañía de su hermanastra Sofía de Lourdes y una de sus compañeras, Mariela Madariaga, ambas de 14 años. La emboscada ocurrió en la esquina de Lo Martínez y Tucapel, a menos de una cuadra del domicilio de la familia Garcés. El trío fue encañonado por los hampones y bajado violentamente del Volkswagen. Acto seguido Marco fue subido al automóvil de los atacantes que huyeron del lugar a todo chancho en los dos móviles, dejando botadas a las chiquillas. Mientras la hermanastra del plagiado le contaba lo sucedido a su madre, Margarita Charme, los secuestradores utilizaron el teléfono celular de la víctima para llamar a la señora y exigirle un rescate de 20 millones, al chinchín. Después recibió otras dos llamadas en las que los delincuentes se bajaron a 10 y 5 millones, respectivamente. En el último telefonazo, ella se dio cuenta de que los secuestradores se habían equivocado de persona, ya que mientras les explicaba a uno de ellos que no tenía ni un veinte escuchó a otro que decía "nos equivocamos, conchetuma, este no es el hueón".
Armados hasta los dientesMientras tanto en otro sector de El Bosque, la otra menor también le había narrado los hechos a su padre, José Madariaga, de 37 años, quien luego de escuchar el relato dijo ¡esto no puede quedar así! y "salió a cobrar" junto a un asistente policial de la Comisaría de Investigaciones de San Bernardo, identificado como Alejandro Núñez Orellana, de 40, y su socio Luis Pavez, de 35.Todo el grupo se metió en un auto y armados hasta los dientes se lanzaron a la calle. No fueron muy lejos porque en la esquina de Vecinal y Océano Pacífico cayeron en un control de Carabineros quienes no tardaron en descubrir un bolso repleto de armas y munición. Se trataba de un revólver Taurus calibre 38 milímetros especial; un revólver Smith & Wesson del 44 y nada más y nada menos que una subametralladora UZI, calibre 9 milímetros con silenciador y un cargador con 25 cartuchos. Todas estas armas tenían su número de serie borrado y estaban listas para disparar. Al asistente policial también se le incautó una pistola Smith & Wesson calibre 9 milímetros, que llevaba al cinto, con dos cargadores con 15 cartuchos cada uno. Y, por si faltaban tiros, los compadres también llevaban, como repuesto, 2 cajas repletas con 94 balas de calibres 9 y 22. El asistente policial fue entregado a sus jefes, mientras que Pavez y Madariaga, éste último con antecedentes por porte ilegal de armas, quedaron a disposición del Octavo Juzgado del Crimen de San Miguel. A esa altura nadie cachaba para dónde iba la micro, hasta que a las 3 y media de la madrugada, en la calle Ricardo Cumming, frente al Nº 1450, carabineros de la Tercera Comisaría Santiago-Central encontraron amarrado y encapuchado al secuestrado, a pocos metros de su automóvil. Se informó que hay equipos especializados del OS-7 y de la Sección de Investigaciones Policiales (SIP) de Carabineros trabajando en la búsqueda de los secuestradores, quienes tras darse cuenta de que se equivocaron de hombre, se desquitaron golpeando a su víctima, quien terminó en una camilla de la Posta 3.
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