Como patá en los "compañeros" cayó en los directivos de la Federación de Gimnasia la noticia de que Jaime Salgado, campeón de gimnasia aeróbica a nivel planetario, arrojó doping positivo por consumo de norandrosterona, pichicata que se utiliza para aumentar a la maleta la masa muscular.
En un control interno, efectuado cerca de un mes atrás, al interior del Centro de Alto Rendimiento, se le descubrió en la sangre el maldito fármaco al deportista, conocido en el medio como el "Sapo", por los tremendos saltos que se pega en sus presentaciones y no por otra virtudes con su lengua.
La penca noticia fue admitida por Juan Ricardo Latorre, presi de la Federación de Gimnasia, quien soltó la papa con el dolor de su alma: "Efectivamente, a Jaime se le encontró esta sustancia y como no pidió la muestra B (onda, para salir de dudas), damos por hecho que él aceptó el doping".
Lo que viene para el "Sapo" no será nada de agradable, ya que, además de quedar al toque suspendido para competir en cualquier torneo nacional e internacional, se espera que le caiga una teja más o menos pesada de parte de la Federación Internacional de la disciplina, "pues es un hecho grave, que lamentablemente merece sanción y nadie de mi directorio va a amparar esta conducta", auguró Latorre.
La "malacue" es que la gimnasia aeróbica hace dos años era el único deporte que pasaba piola en los controles antidoping, pero después de Sydney 2000 la cosa cambió, ampliando el brazo de la ley a sus cultores.