Modernizar, facilitar y agilizar al máximo los trámites judiciales tributarios, dándole además una mayor independencia a los tribunales y a los jueces que ven este tipo de causas y evitando chanchullos que incentiven la evasión, son algunos de los chorrocientos objetivos de un nuevo proyecto de ley que entró ayer al Congreso.
Los detalles sobre los múltiples beneficios del Proyecto de Ley sobre Fortalecimiento y Perfeccionamiento de la Justicia Tributaria, que es como se llama la pomada, fueron explicados ayer por la matina por la subse de Hacienda, María Eugenia Wagner, y el dire del Servicio de Impuestos Internos (SII), Juan Toro.
Los guaripolas aseguraron que, gracias a esta movida, se evitarán los litigios tributarios demasiado largos, los que en la actualidad llegan a demorarse hasta como 120 días y en algunas ocasiones vuelven a foja cero, quedando igual que al principio.
Sobre la misma, los caporales explicaron que el actual sistema de justicia tributaria tiene unos procesos enfermos de engorrosos que funcionan en tres instancias -un Tribunal Tributario, las Cortes de Apelaciones y finalmente la Corte Suprema-, pero que si el proyecto se aprueba, todo se agilizará como por arte de magia, aplicando las leyes de una manera más justa y poniéndoles patitas a los litigios judiciales para no demorar los pagos.
De igual manera, se indicó que en un futuro no muy lejano el sistema judicial podría empezar a funcionar con cuatro etapas (se agregará una de reconsideración administrativa), con relatores, salas especializadas y con fallos que no deberían tardar más de 45 días entre otras novedades.