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| 09 de Diciembre de 2002 | |||
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Calamorros sólo sirven a cojos del Plan Auge: Corre querella Inocente remató una partida de zapatos y eran todos huachos En vista del manso engaño, y tras comprobar que sus únicos posibles clientes podrían ser los cerebros del Plan Auge o los partidarios de la Concertación -porque según los que saben están cojeando firmeza-, David Rojas Meza contrató un abogado y presentó un recurso contra el Servicio Nacional de Aduanas, lugar donde se efectuó el remate. El tribunal ya inició las primeras diligencias para establecer si hubo engaño o dolo en la subasta. Sobre el particular hay funestos precedentes. Hace un par de años un comerciante burló al Servicio de Aduanas, ingresando al país zapatos izquierdos por un puerto y derechos por otro. Enseguida abandonó los cargamentos y un tiempo después, cuando salieron a remate, los compró a precio de huevo y libres de impuestos de importación. De acuerdo con los antecedentes de la causa, Rojas viajó en marzo pasado a San Antonio para cachurear entre la mercadería que la Aduana iba a rematar el día 17, y luego de desechar varias ofertas se interesó por un lote de zapatos, zapatillas y botas. "Una vez retirada la mercancía, pude constatar con indignación que todo correspondía a zapatos sueltos y no pares, lo que hacía imposible su comercialización. Recurrí al director regional de Aduanas, pero éste se negó a dejar sin efecto el remate", reclamó. Para colmo de males, al momento de meterse en el negocio este compadre, que ahora anda a los saltitos como los zorzales para protestar, estaba cesante y le había costado un mundo hacer una Teletón entre sus familiares para juntar los 100 mil pesos. El afectado también aseguró que hay dolo porque luego de reclamar Aduanas modificó su sistema de catálogos, ya que "en el remate de julio pasado se publicitó el lote N° 679 como 72 unidades de zapatos impares de hombre y mujer". El frustrado comerciante señaló a la justicia que la acción del órgano del Estado violó el principio básico de la buena fe, pues las especies subastadas no tenían ninguna utilidad y tampoco se informó que no la tuviera, ofreciéndose como productos utilizables. Fuentes institucionales, sin embargo, consideraron "extraño" que se hayan vendido "zapatos para cojos", ya que en otras oportunidades, por tratarse de productos inservibles, han sido destruidos.
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