La caída de Concepción a los potreros, consumada ayer en Calama, no fue más que el epílogo de un descenso anunciado, consecuencia de los yerros dirigenciales que obviamente redundaron en el rendimiento del plantel, el de más bajo costo en Primera División: 20 millones de pesares.
La suerte del club de la Octava Región comenzó a gestarse hace algunos años, cuando las arcas institucionales se llenaron de deudas, las que se elevan a más de mil millones de pesotes.
Sin embargo, al margen de las dos derrotas ante Cobreloa, la primera el miércoles en el Municipal de Concepción y ayer en Calama, el equipo penquista brindó una actuación digna. Pero insuficiente para revertir el resultado.
Así, Deportes Concepción, que el año pasado incluso disputó la Copa Libertadores de América, en la próxima temporada jugará en los potreros, desde donde no podrá ascender en breve luego del iluminado acuerdo de los jerarcas peloteros, que congelaron el ascenso durante dos años. Son cosas del fútbol.