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| 06 de Enero de 2003 | |||
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"Cuando se quiere, se puede", dice Hijo de modesto obrero becado en Astronomía
Este hijo de un esforzado obrero de la firma Cerámicas Cordillera y de una dueña de casa, estuvo a un pelo de figurar como puntaje nacional. Se equivocó en una respuesta. Sin embargo, eso no le impidió obtener una buena ponderación, por sobre los 800 puntetes, situación que lo hizo merecedor de la beca que entrega la Universidad de Chile a los mejores puntajes, que si no fuera por ella, jamás hubiese podido quemarse las pestañas. Pese a que su progenitor se las arregla colocando cerámica por aquí y por allá en sus horas libres, el alto valor de los aranceles de las carreras relacionadas con la Física y la Astronomía, que el Emilio piensa seguir, frenaba los sueños del muchacho. Tras recibir el beneficio de manos del rector Luis Riveros, contó que era de los que estudiaba a última hora. De noche, en vez de tomar los libracos prefería escudriñar las estrellas. La Astronomía es su pasión. De hecho, en su palacete de la villa Los Compositores de la comuna de Quilicura tiene un telescopio que cuida como hueso santo. Se lo compró su papá con mucho sacrificio y es lo que lo incentiva a seguir adelante. Es tanto lo que ama la Astronomía, que en el living de su casa cuelga una fotografía de la Luna que él mismo sacó. Su progenitor, Juan Castillo, entre tanto, contó que le compraba los libros a su hijo a través de un convenio que la empresa donde trabaja mantiene con una importante librería. "Se los compraba en tres o cuatro cuotas descontadas por planilla. Imagínese cómo me puse de contento cuando le otorgaron la beca. Ahora sólo me tendré que encargar de la locomoción y las fotocopias", manifestó, aliviado, el hombre.
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