Al son de la Guantanamera, y otros ritmos tropicales, los polis de Chillán andan tras los pasos de un delincuente habanero, que la madrugada del sábado después de tomarse varios cañazos de ron, mojitos y un par de Daikiris se le fue en collera a un chilenito y lo dejó para la historia después de meterle dos balazos utilizando una AK-47 de bolsillo, que andaba trayendo como escapulario como recuerdo de la Revolución Cubana, pues chico.
Según el informe policial, José Parra Aguilera, de 47 años, llegó hasta el cabaret "Oasis" situado en la calle Paula Jaraquemada 385 con más sed que un camello y con ganas de darle al merequetengue con alguna de las virginales parroquianas que casualmente estaban echadas sobre el mostrador, esperando novedades, con una menta frappé en la mano.
Luego de trabar conversación con una de las niñas acerca del alza del precio del barril de crudo en los mercados internacionales y los riesgos genéticos de la clonación, en seres humanos, Parra invitó a unirse al seminario a un negro bembón a quien los habitúes apodan "El Cubano" porque se llama Fidel, usa barba y cuando se pone a hablar no lo para nadie.
El grupo estuvo bebiendo tranquilamente un buen rato, pero de improviso, por causas que se ignoran, "El Cubano" sacó un tremendo trabuco, disparó sobre Parra y salió arrancando del local, amenazando a todo el mundo con el arma para que no lo siguieran.
ˇAl que asome la cabeza, duro con él, Fidel, Fidel!, tarareó el tipo y se perdió en la noche.