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| 08 de Enero de 2003 | |||
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Arrastran el poncho porque les pararon el carro por programas nucleares "Sanciones son la guerra", afirman coreanos rogelios La advertencia fue formulada al día siguiente que Estados Unidos, Japón y Corea del Sur al parecer adoptarán una declaración que pide a Pyongyang que renuncie a sus programas de armas nucleares si desea mejorar sus lazos con Washington y recibir ayuda para su agotada economía. Los tres aliados insistieron en una solución pacífica del conflicto. Sin embargo, la retórica norcoreana, distribuida por la gubernamental Agencia Noticiosa Central Coreana, seguía siendo desafiante. "Las sanciones significan la guerra, y la guerra es inmisericorde", dijo la agencia en un despacho captado en Seúl. En Pyongyang, más de 100.000 personas acudieron a una manifestación organizada por el Estado y prometieron "considerar los asuntos militares como el asunto de estado más importante, y ejercer los máximos esfuerzos a fin de aumentar la capacidad de defensa nacional", dijo KCNA. En Washington, los diplomáticos norteamericanos, japoneses y surcoreanos se entrevistaron ayer por segundo día consecutivo para analizar la posibilidad de que Corea del Norte anule su decisión de reactivar sus instalaciones nucleares, que quedarían nuevamente bajo control internacional. El lunes, la Agencia Internacional de Energía Atómica dio a Corea del Norte una nueva oportunidad que abandone su programa armamentista y permite el regreso de los inspectores, aunque no amenazó con transferir el caso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que de hecho retrasa la imposición de sanciones. Al mismo tiempo, el Presidente norteamericano George W. Bush insistió que Estados Unidos no piensa invadir Corea del Norte, pero recomendó a la nación comunista que permita la vigilancia internacional de sus instalaciones nucleares.
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