- ¿Con
La Cuarta, la que nos defiende de las injusticias?.
- Le hacemos empeño, aunque cuesta harto. ¿Cuál es su rollo?
- Mi nombre es Juan Carlos Gordoniz y hasta hace poco trabajaba en Omega, empresa de aseo y seguridad, como guardia.
Para eso hay que estar con las antenitas de vinil bien paradas.
- Exacto. Pero ocurrió que sufrí un accidente, entraron a robar y un pato malo me disparó.
- ¡Chuta! ¿Y fue muy grave?
- Gracias a Diosito no me dio, pero me pasó rozando. Eso hizo que estuviera con licencia un par de días, porque mi oído quedó malena producto del pencazo.
- Hasta ahí todo está okey...
- El problema es que cuando volví a trabajar, no me dejaron entrar a la empresa. Yo dejé constancia en Carabineros, porque, imagínese, cuatro días parado fuera de la oficina sin que mis ex colegas me dejaran entrar. Al quinto día, me mandaron a llamar, pero pa' que firmara mi finiquito... Y así sin más ni más me despidieron.
- En los tiempos que corren sí que es mala pata. ¿Y cuál fue la razón que le dieron?
- Dicen que fue por necesidad de la empresa, y ahí quedé, con una mano delante y la otra atrás. Y como quedé medio pitiao por el tunazo, ahora no puedo trabajar en nada. Por eso quiero que sepan que en esa empresa creen que los trabajadores son de fierro. ¿Cómo lo halla?
- Mala onda, qué quiere que le diga.