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| 05 de Febrero de 2003 | |||
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El eficiente volante confía en solución del entuerto que le permita volar esta madrugada A Marco Villaseca lo bajó un arraigo
El mediocampista colocolino ya se disponía a trasponer la ventanilla de la Interpool en el aeropuerto internacional cuando el funcionario le hizo el parelé: "Oiga, usted no puede salir del país, tiene una orden de arraigo dictada ayer (lunes)". Casi se le cayó el pelo a Villaseca, quien de inmediato se fue de cháchara con el técnico Jaime Pizarro y luego se contactó con los abogados del Colo, quienes se fueron de cabeza a gestionar ante la sabia justicia de Chilito el levantamiento de la medida, que le permita al jugador echarse hoy el pollo a las tierras del Guayas. "Desgraciadamente, me encontré con una orden de arraigo que fue ordenada ayer por los tribunales a raíz de una querella interpuesta en mi contra por unas declaraciones muy poco afortunadas que yo hice el año pasado, producto del mal momento que estaba viviendo", dijo Villaseca, más que choreado con el incidente. A mediados del 2002, Villaseca le echó la mansa aniñada al empresario Edison Pereira, chupeteándolo del fracaso de su incorporación al club cuate Los Jaguares de Chiapas. Y como no pudo enganchar en los terruños de Pancho Villa, el volante regresó a Chilito y fichó en Unión Española. Villaseca reconoció ayer que por la boca muere el pez y se mostró arrepentido de sus dichos, "pero en ese tiempo yo lo estaba pasando mal". La pesadilla de Villaseca, que para no perder la línea, entrenó ayer con la fresquita y en solitario, terminará esta madrugada, puesto que arregló el entuerto y viajará a Guayaquil a reunirse con sus sociates para venderles pan a los monitos.
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