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| 05 de Febrero de 2003 | |||
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Grosso proyecto para restaurarlos y meterlos en la onda del turismo rural Molinos de agua se convierten en estrellas
Hace unos días, la comuna festejó 161 años de su fundación y fue el momento en que su alcalde, Luis Cárdenas, anunció la puesta en marcha de un proyecto de Turismo Rural para destacar los recursos de la zona incluyendo a los molinos. Va a ser "una de las actividades piloto que realizará Chile, a través de la coordinación del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Indap), en el marco del Proyecto sobre Desarrollo Rural para América Latina y Europa". En 1998, el Ministerio de Agricultura y el Indap, suscribieron un convenio de colaboración con la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, España, para establecer puentes de colaboración en materias de desarrollo rural. El alcalde Cárdenas dijo que este año los españoles harán un aporte inicial equivalente a 85 millones de pesos. La primera fase de la movida está orientada a sensibilizar a todas las personas que tienen molino de agua para que los restauren y luego hacer de cada uno un museo. Hasta ahora, cuatro de los 18 molinos han sido restaurados y están en funcionamiento. Uno de ellos, incluso, sigue a cargo de uno de los hijos de los primeros dueños. Se trata de Juan Bautista Sanhueza León, quien junto a su esposa Rosa Herminda Gómez Sanhueza, forman un matrimonio desde hace 41 años. Tienen ocho hijos. Todos se han ido para el pueblo, pero ellos continúan allí trabajando el molino abastecido en su funcionamiento por un afluente del río Cholguán. Doña Rosa cuenta que el molino les ha permitido criar a toda la familia. "Pero como se ganaba poco y mi esposo tenía que salir a otras partes a trabajar, yo aprendí a manejarlo y me hice cargo. La última restauración la hicimos en 1977 y todas las instalaciones de la molienda las hizo también mi esposo, aunque el anterior que había, era aún mucho más completo. Aquí se muele trigo a maquila y también el que mi esposo siembra en medias". Cuenta que lo más pesado de la pega es echar el trigo a la tolva "porque el cajoncito (almud) pesa 12 kilos. Todo el proceso de molienda de un saco de 100 kilos de trigo, demora algo más que una hora. Al final se obtiene de cada saco unos 60 kilos de harina. El resto es harinilla y afrechillo. Un año, sólo en maquila me gané 600 kilos de harina". A pesar del atractivo que representan estos molinos para los afuerinos, doña Rosa no se muestra muy convencida de las ventajas de convertirlos en atracción turística. "Ni a mi esposo ni a mí nos gusta mucho la idea, porque yo soy sola y no tengo tiempo para atender visitas por una parte, y después vienen cada vez más exigencias que uno no está en condiciones de cumplir", aseguró.
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