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| 08 de Febrero de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Parece que es cierto que los golosos se cavan la tumba con los dientes y me tinca que estoy a punto. Bueno, en mi caso me va a pasar por goloso y por lacho. Yo era bien picado de la araña antes de casarme, pero luego de llegar al altar empecé a portarme bien, lo que me duró como un año y medio. Mi mujer es buenamoza, pero de un genio terrible, compensado con una mano de ángel para la cocina. De hecho, con ella ya subí diez kilos y quedé al borde mismo de perder la línea que me había hecho tan popular en el barrio. Total que agarré papa con una colorina espectacular y, lo confieso humildemente, parte de su encanto también es ser excelente cocinera. Así que mi problema es bien simple. Como donde la colorina, llegó a mi casa y para que mi mujer no entre en sospechas, vuelvo a darle al diente. Como resultado, estoy como un zepelín, con cintura de pescado y más mofletudo que Enrique Octavo. Usted me dirá "¿y qué, si ambas lo quieren?". Para empezar, las dos me han dicho -por separado, naturalmente- que no sería mala idea bajar unos kilitos que seguir engordándome como pavo en diciembre. Para completar el cuadro, me están dando unas palpitaciones y me está entrando un susto padre. ¿Y si me da un infarto? Porque esto de comer doble y andar a las carreras me está matando. Porque, ¿ya le había dicho que la colorina también es celosa? ¡Ah, y me olvidaba! Además ella cree que estoy separado. ¿Qué hago para recuperar esa vieja línea y no estirar las zapatillas tan luego? PANCHOTE Cachalote: Como de algo hay que morirse, como decía un amigo que fumaba como chimenea, su futuro está claro: o lo mata la gula o la asesina alguna de las mujeres. O las dos, en una de esas. Eso de no aceptar inapetentes en casa es uno de los más viejos trucos de las señoras. Saben que gallo que llega con la del bandido y está sin apetito es porque anda en malos pasos. Si a eso le agrega que usted es tentado de la risa y del diente, el panorama está completo. Porque si usted no fuera goloso consuetudinario, bien podría comer a dos carrillos -literalmente hablando-, pero poco. Así completaría la cuota en jornada doble. Pero se ve que usted agarra papa y no la suelta. Así que o se busca una treta salvaje de buena o irá a parar de lleno al sitio en que se observa cómo crece el pasto por debajito. ¿No tiene algún amigo médico, tan fresco como usted, que le dé una dieta estricta con la chiva del corazón débil? Podría ser una solución. Otra es no almorzar y mandarse la jornada doble sólo una vez por día, o sea en la noche. La tercera sería que dejara a la colorina y siguiera tan campante con su mujer. Esa es la correcta. ¿Y por qué no se la ofrezco? Porque así como va, lo van a pillar y se llevará la frisca del año. Y se lo merece. Con sonrisa justiciera se despide DR. CARIÑO |
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