Para que en Chilito la gallada no sufra la escasez de vacunas, menos aún cuando se está a horas de comenzar la guerra, los laburantes del Instituto de Salud Pública (ISP) le exigieron al Presidente Lagos que no cese la producción de antídotos en dicho establecimiento, y de esa manera evitar convertirnos en un país dependiente de organismos sanitarios extranjeros.
Según la dirigenta Elizabeth Amstrong, debido a la mocha es probable que nos enfrentemos a amenazas de bioterrorismo, siendo de vital importancia seguir con la producción de vacunas ya que éstas probablemente aumenten su costo en el mercado internacional.
En la actualidad, el organismo estatal provee el 18 por ciento de las vacunas que se utilizan en el mercado nacional, lo que significa un tremendo ahorro. Además, según la dirigenta, las extranjeras son menos efectivas que las nuestras.
El Instituto es el único organismo que produce vacunas desde 1926 en el país -por lo que nunca ha competido con nadie ni tampoco lo va a hacer- debido a que ningún privado está interesado en fabricarlas en Chile por los costos que eso significa.