- Amigos de La Cuarta, aquí habla el concejal Mario Palestro.
- ¡Glup...! ¿Eeee... el finado? ¡Chuata! ¡Llamen a algún parasicólogo!
- No, soy el hijo del legendario diputado y quisiera contar lo que me pasó el sábado en Urgencia de la Posta 3, hasta donde llegué medio afligido por un alza de la glicemia.
- ¿Lo atendieron como príncipe?
- ¡Ojalá! Caí en manos de un médico joven que, en lugar de examinarme, me exigió una ficha, me preguntó por la previsión y al final me dijo que había más gente antes que yo para atenderme, sin importarle mi estado.
- ¿Y qué hizo usted?
- Me mandé a cambiar a otra parte, porque con ese trato, cualquier enfermo sale sano.
- Tiene toda la razón. Que se mejore, pues.