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| 24 de Marzo de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Tengo 28 años y mi pololo, 34, y con él hemos llegado lo más lejos que el ser humano ha llegado... la Luna, creo yo. De primera anduvimos como se usa ahora, pero con el tiempo llegamos a pololear. La cosa es que, pese a que pololeamos, un día iba por la calle acá, en Conce, y en una plaza esos tipos que riegan las plazas y les hacen mantención y que también la piropean a una al pasar, me dijo algo bastante subido de tono. El problema es que desde ese día no dejo de pensar en lo que me dijo él y con mi pololo no siento el deseo de estar con él, ya que me gusta que me digan cosas más ardientes, tanto así que con un colega pasó lo que tenía que pasar dos veces y él era más bruto, por decirlo de algún modo. Desde ese hecho de la plaza, he tenido cuatro aventuras, dos con el colega y dos con un tipo que he conocido en un café y otro en la calle. Como siempre nos encontrábamos en el paradero del colectivo, salió la cosa. Me siento más fogosa que antes, pero quiero compartirlo con mi pololo, pero cuando le comenté lo de mis deseos, él me dijo que no era cualquiera, es decir una P5T1 y me hizo sentir mal. ¿Qué puedo hacer, Doc, para convencerlo o cambio de pareja, aunque a él lo quiero, pero en lo otro estamos fallando? Penquista Mija:
Le veo muy poco futuro al romance con el pacato de su pololo, ya que definitivamente se le soltaron las trenzas y quiere que lo de la cama sea una verdadera guerra. Lo que no le creo es que haya descubierto por una grosería que le gusta que la hagan pedazos y le den como bombo en fiesta por donde venga la cosa. Es probable que su pololo lo hace con pijama y de lado y ese estilo es de cuando las culebras andaban con polainas y por eso llegó a la conclusión que necesitaba cosas más fuertes, como tirarse del ropero o agarrar a lengüetazos la perilla de la puerta, de precalentamiento. Todo eso sería normal y nada de criticable, pero el estilo peculiar que ha adoptado para llevarse fulanos a la cama es feo y se podría pensar que es una viciosa que está a un paso de ponerles tarifa a sus ímpetus amatorios. Cuando una mujer empieza por servirse a sus compañeros de trabajo y a los transeúntes, quiere decir que va derechito al despeñadero. ¿Un consejo? Reemplace al pololo por los gallos de su cuadra.
DR. CARIÑO |
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