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| 08 de Abril de 2003 | |||
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Raquel y Francisca, hijas de pareja peruana, estaban desahuciadas y fallecieron tras parto en Hospital Luis Tisné Mueren siamesas unidas por corazón e hígado Viviana Fainé
Si bien desde los tres meses de gestación, la madre de las criaturas, Elizabeth Basombrío, sabía que sus hijas tenían pocas posibilidades de doblarle la mano al destino, nunca abandonó la esperanza de que la ciencia médica pudiera hacer algo por salvarlas. Lamentablemente, los pronósticos no fallaron, siendo corroborados por numerosas ecografías. El doctor Enrique Hering, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital Luis Tisné Brousse, donde las siamesas nacieron la mañana de ayer mediante cesárea, ya había confirmado poco antes la pesimista presunción, puesto que si bien pesaron 4 kilos 800 gramos y la operación no tuvo complicaciones, por su condición clínica de toracópagos (unidas por el tórax), poseían un corazón con tres ventrículos y una aurícula, lo que dificultaba su funcionamiento cardiovascular. "No existe ninguna, pero ninguna posibilidad de solución quirúrgica que ofrecerles. No se han descrito casos en el mundo de toracópagos con malformación cardíaca compleja y que compartan un corazón que hayan tenido sobrevida", explicó el especialista. Añadió que los padres fueron preparados de antemano, razón por la cual pasado el mediodía el padre David Quilodrán bautizó a las guagüitas antes que se fueran al cielo. Si bien el matrimonio de peruanos avecindados en Iquique hace ocho años tiene otras dos hijas, Nataly, de 18, y una chicoca de 2, el rápido desenlace de las siamesas los golpeó por completo. Mientras los médicos del recinto hospitalario comunicaban la triste noticia a Elizabeth, internada en la Maternidad, Hugo, sin poder contener las lágrimas, iniciaba los trámites para retirar el cuerpo de las chiquitas: "Todavía hay que ver lo del entierro y no sé cómo lo vamos a hacer, porque no estamos bien económicamente. Mi jefe, que me ayudó bastante, tuvo que salir del país; ahora no sé a quién recurrir", señaló sin resignarse. Desde el norte, donde el ginecólogo de la mujer recomendó su traslado al Luis Tisné dada su mejor infraestructura para intentar que las bebés sobrevivieran, llegaron a una casa de acogida en Santiago, en la cual está él, sus hijas, una nieta y su suegra. Sin embargo, aún resta volver a la Primera Región y, lo principal, poder dar sepultura a las infortunadas siamesitas.
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