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| 10 de Abril de 2003 | |||
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Angustiada madre cuenta azarosa vida de pergenio que lidera peligrosa y violenta pandilla infantil A los 9 años "Chico Terry" ya había sufrido dos sobredosis por pasturri Héctor Cossio
Su madre, Lucía Muñoz, confiesa con impotencia que su incontrolable retoño ya ha estado dos veces hospitalizado por sobredosis de droga y que se la pasa hasta altas horas de la madrugada en la calle fumando pasta base. "Hay noches que me he amanecido buscándolo en la pobla. No hay caso con él. Si lo encerramos, se escapa por el techo, y si lo retamos, contesta a garabatos. Mi hijo es un pequeño drogadicto y necesita ayuda", dice la mujer, quien tiene una casa que en nada se parece a los típicos ranchos marginales. La breve y violenta historia del "Chico Terry" se remonta a los últimos meses de 2001, cuando terminó su tercero básico en la escuela Valle de Lluta, en San Bernardo. "Hasta esa fecha era un niño normal que jugaba a la pelota como todos los chicos de su edad. Un día, poco después de terminar el colegio, llegó a la casa volado. Tenía los ojos rojos y no cachaba una. Lo llevé al hospital, pero el doctor me dijo que mi hijo tenía sueño y que no molestara", recordó Lucía. Según ella, que antes de vivir en la calle Santa Ana de la villa homónima residía en el campamento El Manzano, ese desaire fue definitivo para que el cabrito iniciara una loca carrera por transformarse en un pequeño delincuente.
La primera vez que el Sename supo de la extrema adicción de este mocoso que apenas raspa los 11 años, fue en 2001, cuando recibió los informes de varios juzgados, donde su progenitora había acudido pidiendo ayuda para internarlo. "No hay centros para adictos menores de 14 años. La segunda vez cayó por sobredosis en el hospital. Fue el 31 de diciembre del año pasado. Salió a la calle y a los minutos regresó muy mal. En el hospital lo mantuvieron cinco días, pero era insufrible. Imagínese que a su edad tenía terribles crisis de abstinencia. Sacaba la lengua como loco y golpeaba a todo el mundo", señaló la mujer. El alcalde de San Bernardo, Francisco Miranda, llegó ayer al mediodía hasta el Hospital Exequiel González Cortés para visitar a Jhon Agusto, de 13 años, quien recibió una estocada del "Chico Terry". "El niño está mejor, pero necesita mucho apoyo. A través de la Oficina de Protección de los Derechos del Niño (ODP) le vamos a brindar asistencia sicológica y social y le vamos a comprar un violín, ya que estaba aprendiendo a tocarlo en la Orquesta Sinfónica Juvenil", contó el edil.
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