Muy achacado andaba ayer el ministro del Interior, José Miguel Insulza, por haberse hecho pública la comilona con un grupo de magistrados, afirmando que la marcación que ha sufrido en los últimos días a sus actividades es grave, porque tarde o temprano no podrá ir ni al cine con la familia.
De hecho piteó que un fotógrafo de un medio escrito le anda pisando los talones incluso en sus días libres. En todo caso negó que el chachareo con los jueces haya sido para muñequear soluciones a los casos en los que se han visto involucrados personeros de gobierno.
"Yo no voy a ir a pedirle a un grupo de ministros o a un juez que influya sobre otro juez en una sentencia de determinada manera, me parece una ofensa para el juez y para mí", dijo el "pánzer".
Planteó que a quien se le ocurra tal posibilidad "tiene que estar muy loco a estas alturas de la vida en este país y en este siglo".
Por su litro, Don Ricky, también con bronca, señaló que no hablaba del tema "porque, ¿qué les voy a comentar? ¿los cuentos, los chismes?, soy el Presidente de Chile".
A su juicio no es tirado de las mechas que existan relaciones entre los poderes del Estado, ejemplificando el hecho de que ayer en la matina batió lengua con el mandamás del Senado, Andrés Zaldívar.