Así unos ojales abrieron ayer los pingüinos y universitarios que se desplazan diariamente en el Metro, después de percatarse del alza en 10 pesos que experimentó el pasaje escolar.
La medida, que causó molestia y reclamos surtidos de la cabrería, fue explicada por el gerente general del pata de goma, Aldo Caballero, como una medida inevitable, ya que estaba artificialmente postergado.
"En febrero, con el alza de las tarifas generales, anunciamos que en marzo íbamos a revisar la tarifa escolar. Esperamos un tiempo más, pero esta medida ya era inevitable", aseveró.
El ministro de Educación, Sergio Bitar, entre tanto, dijo que no está en sus manos las alzas o bajas del valor de los pasajes de los chiquillos. "Lo lamento tanto, pero, en realidad, no corresponden al Ministerio de Educación las alzas de precio", se excusó.