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| 29 de Abril de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Me había costado mucho decidirme a escribirle, pero bueno, aquí estoy y le cuento mi historia. Resulta, Doc, que me gané una beca para estudiar en USA por un año, pero, antes de venirme de Chile, estaba pololeando con una niña. Con ella llevaba varios años (4); éramos el uno para el otro, pero resulta que no entendió la gran opción que se me estaba presentando. Usted sabe que estas opciones allá en Chilito no existen, pero, gracias a Dios, me tocó a mí. Ahora bien, ella me pidió que termináramos un mes antes de venirme. Yo insistí que era por el futuro de nosotros, que volvería, pero de todas maneras no quiso entender. Inclusive le dije que si quería, nos comprometíamos para que estuviera más tranquila y así asegurarse que volvería a buscarla. De todas maneras, no entendió y, para colmo de males, dos semanas antes que tomara el avión me enteré que ya andaba con otro tipo. Yo de todas maneras volví a insistir, pero ella no entendió. ¿Qué puedo hacer? Yo todavía la sigo queriendo, pero ella está allá y yo acá. Mi regreso está programado para diciembre. Doc, déme un consejo para ver qué puedo hacer. Confundido Mi perro:
No entiendo el porqué no ve algo que está más claro que el agua. El agua limpia, por supuesto. Al parecer, luego de cuatro años de pololeo, ella quería nuevas y fuertes emociones. Por eso, usted estaba condenado a desaparecer de escena, con o sin viaje al extranjero. Cuando faltaba una mes para irse, ya había procedido al relevo, no le quepa la menor duda. Usted se enteró sólo dos semanas antes, pero ya lo había borrado de su diario de vida. ¿Qué saca con seguir queriéndola, si ella le dio el chute sin pensarlo mucho? En caso así, mijo, hay que apechugar y llegar a la conclusión que fue mejor que se enterara de cómo era antes de irse a Estados Unidos. Por si no se ha dado cuenta, está en una situación privilegiada para sepultar los recuerdos. En vez de seguir acá, donde muchos rincones, calles y paseos le harían recordarla, se encuentra a miles de kilómetros de distancia. ¿Y quién sabe si por allá encuentra otra polola que valga la pena? Si le falla el romance, es probable que intente reconquistarlo, pero ahí debe tener cuero de hipopótamo. Ya mostró la hilacha.
DR. CARIÑO |
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