01 de Mayo de 2003
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CRONICA
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Con sangre obrera se escribió historiada epopeya del Día Internacional del Trabajo
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Masacre de Chicago y ahorcamiento de dires empujaron organización de laburantes en todas las latitudes
Con sangre obrera se escribió historiada epopeya del Día Internacional del Trabajo
Juan Luis Bonell Bravo

En Chilito el 1º de Mayo se instituyó en 1930 por el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, en memoria de todos los que lucharon justamente por sus derechos.

(Foto: Copesa)

Parsons, Spies, Fischer y Engels. Emblemáticos apellidos que por allá por fines del Siglo XIX, se escribieron con el rojo de la sangre en las paredes de muchas ciudades, en especial estadounidenses y europeas, y que con la caída de las hojas del calendario quedaron impresos como leyenda en las amarillentas páginas de los libros de historia sindical.

Albert Parsons, Augusto Spies, Adolfo Fischer y George Engels dieron la vida por la organización obrera, en 1836, en el fragor de la primera huelga declarada por los carpinteros de Filadelfia y poco antes de la llamada Masacre de Chicago el 4 de mayo de 1886, que dio origen al Primero de Mayo, más tarde establecido como Día Internacional del Trabajo.

Los líderes norteamericanos del laburo fueron ajusticiados en la horca el 11 de noviembre de 1836, acusados de revolver el gallinero en la Plaza Haymarker, donde aleonados obreros patalearon para que les entonaran el panoro económico, poniéndole más money a sus salarios; reconocimiento de sus entidades, sufragio universal y, por sobre todo, la fijación de 8 horas diarias de pega.

El ambiente venía calentándose desde el 1º de Mayo de 1886, cuando integrantes de la Federación de Sindicatos Organizados y Uniones Laborales de Estados Unidos y Canadá se lanzaron en una huelga por las 8 horas de sudada de frente al día, ídem número de horas de reposo y otras 8 de recreación.

Ochenta muertos y cientos de heridos fue el dramático resultado de la mocha entre trabajadores, más que nada textiles, y policías en la Plaza Haymarker. Libracos reflejo de ese tiempo consideran como fulero un juicio en que se condenó a la horca a los dirigentes, que fueron colgados en árboles de ese mismo parque.

Spies era el elegido para versear duro en defensa de los derechos del mundo laboral, pero no alcanzó a hablar por la llegada de unos 80 polis. De pronto se escuchó un bombazo y cayeron los cuerpos de obreros y un guardia. La culpa de la explosión se la achacaron a los promotores del mitin, lo que les costó el anudamiento de la soga en sus cuellos.

Lo chamullento del juicio -aseguran los mentores de esa versión- vendría de que con posterioridad a la muerte de los paladines obreros, la jefatura policial a cargo de frenar el acto soltó la papa de que el detonante no fue lanzado por los dires, pero se fabricó la chiva de sus responsabilidades. El procurador del juicio sentenció, además, que un desconocido fue usado para el bombazo.

En Chilito el 1º de Mayo se instituyó en 1930 mediante un decreto del Presidente Carlos Ibáñez del Campo. La fecha quedó como feriado legal para los empleados públicos.

En el extranjero no se chantaban las peloteras por lasa 8 horas diarias máximas para poner el hombro, y en esa onda mandó fuerzas un cototo paro de más de un millón de socios de la Federación de Trabajadores de Estados Unidos y Canadá.

En Estados Unidos los trabajadores se agrandaron y se pegó el manso brinco la afiliación a los sindicatos , extendiéndose el planteamiento de levantar una Asociación Internacional de Trabajadores. Paralelamente el socialismo se nutría de una fiel y sólida hinchada, apoyado en el postulado de que salvarían a los obreros de la cesantía y pecharían por mejorar sus salarios.

Los anarquistas, sin representación política y con pocazo apego al Estado tampoco se andaban con chicas, destacándose por participar en potentes batallas, aparte de difundir la defensa de las conquistas y derechos de los trabajadores.

Por su orilla, los cristianos le llevaron totalmente el amén a la encíclica papal Rerum Novarum, como otra muestra del interés por el agrupamiento obrero, mostrando como Norte el Evangelio y su mensaje de paz, amor y justicia social.


 
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