RANCAGUA.- Hasta ir al sacrificio y ser degustados por ávidos colmillos de comensales de un asado a la parrilla habría sido menos cruel y doloroso para un grupete de 600 marranos que terminaron sancochados por las llamas de un feroz incendio, desatado en las cercanías de esta ciudad de la Sexta Región.
Lo triste no sólo lo sufrieron los chanchitos, sino también los propietarios del fundo de la empresa Agrosur, ubicada en el sector rancagüino de Maitenes.
Ello porque a vuelo de pájaro se captó que las pérdidas son millonarias, aunque no han sido avaluadas. Gran parte de los chicharrones con que se pasó a pérdida, vienen de la muerte de seiscientas cabezas de ganado porcino.
Bomberos que trabajó en la extinción de las llamas estableció que el fuego se inició producto de un cortocircuito en uno de los pabellones.
El siniestro se extendió con rapidez y no se pudo evitar que los cochinitos pararan las patas.