16 de Mayo de 2003
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Identificada pasante que entretenía al asesinado Presidente
"Todo es verdad", afirma la "Lewinski" de John Kennedy

WASHINGTON (Agencias).- Mimí Fahnestock, una viuda madre de dos hijos, todavía distinguida y elegante, admitió ayer que es la pasante de la Casa Blanca que en 1962 se convirtió en la "Mónica Lewinski" del asesinado ex Presidente norteamericano, John Kennedy, cuando tenía 19 años. La mujer, que por esos años fue la entretención del carismático Jefe de Estado, trabaja hoy como administradora en una iglesia presbiteriana de Nueva York. "Todo es verdad, era muy joven, tenía 19 años y se trataba de mi primer trabajo", declaró a los periodistas que dieron con su paradero La relación fue revelada en un libro-biografía de Kennedy titulada "Una vida inconclusa" publicado por el historiador Robert Dallek, donde no se le identifica. Sin embargo, algunos detalles permitieron a los medios norteamericanos encontrar a la mujer, quien no había revelado su relación con Kennedy ni siquiera a sus dos hijas ya casadas, madres de sus cuatro nietos.

La "Monica Lewinski" de Kennedy llegó a la Casa Blanca en 1961 para entrevistar a la primera dama, Jacqueline, quien había estudiado en la misma y exclusiva escuela de Connecticut donde se mateaba la tincuda Mimí.

Como directora del diario escolar, consiguió una entrevista con la famosa ex alumna. Cuando llegó a la Casa Blanca no pasó desapercibida a los ojos del Presidente, quien en menos que canta un gallo se interesó en ella, lo que le valió conseguir en pocos meses un cargo de pasante.

"No sabía hacer nada, pero participaba de todos los viajes del Presidente. Nos dimos cuenta rápidamente que entre Mimí y él había nacido una relación especial", revela Barbara Gamarekian, entonces empleada de la oficina de prensa de la Casa Blanca.

La presencia de la bella muchacha en los viajes, en la piscina de Palm Springs (California) o durante una visita a las Bahamas, fue percibida incluso por la prensa, pero en aquella época la vida privada de Kennedy no era considerada un tema de los medios. "Trabajé como pasante en la Casa Blanca durante dos veranos, en 1962 y 1963. Era muy ingenua. Jamás le conté a alguien lo que sucedió. Mis hijas tampoco sabían nada", admitió Mimí, todavía hoy fina y elegante. "Ha sido un alivio poder contarles a mis hijas un fragmento de la historia, pero no tengo intención de hacer público detalle alguno".

La mujer, que es viuda, se casó pocos meses después de haber dejado su cargo en la Casa Blanca.

Su secreto habría seguido como tal si el historiador Dallek, hurgando en el archivo de la Biblioteca Kennedy de Boston, no se hubiera interesado en el testimonio de Gamarekian.


 
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