LA PAZ, (ANSA).- El gobierno boliviano controló el intento de motín de 50 policías del Distrito Policial Uno para evitar que se repitiera la convulsión social del 12 y 13 de febrero pasado, que causó 33 muertos.
Unos 50 policías del Distrito Policial Uno de esta capital se acuartelaron la madrugada de ayer en rechazo al informe que presentó la OEA al gobierno boliviano, en el que responsabiliza a los miembros de esa fuerza por la convulsión social de febrero.
El acuartelamiento fue interpretado como un intento de motín de los policías. El gobierno y el jefe de la Policía Nacional, Edgar Pardo, lo controlaron con el correr de las horas. Poco después anunciaron una sanción a los insubordinados para impedir "que algunos malos policías intenten intranquilizar a la institución del orden".