CIUDAD DEL VATICANO (Agencias) .- Aunque sin mostrar su deterioro de salud, Juan Pablo II festejó ayer su 83º cumpleaños canonizando a cuatro nuevos santos, dos polacos y dos italianos, personas comunes que dedicaron sus vidas a los pobres y a la Iglesia, dos pilares de su pontificado.
Unas 50.000 personas recibieron al Papa en Plaza San Pedro agitando banderas blancas y amarillas, los colores del Vaticano, y las blancas y rojas de los 20.000 compatriotas polacos que llegaron a Roma para rendirle homenaje y asistir a las canonizaciones.
El Papa pidió a los católicos que oren para que continúe su pontificado, el cuarto más largo en la historia.
Juan Pablo, quien ha rechazado que vaya a renunciar debido a sus dolencias, solicitó que los católicos sigan rezando para que él pueda "cumplir fielmente la misión que el señor me ha confiado".