26 de Mayo de 2003
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"Posar con la bandera y escuchar la canción nacional fue una sensación extraña", reconoció el capitán
De la Peña, dueño de los aplausos

Horacio de la Peña (Foto: Copesa)
Su teléfono no para de sonar, a su paso las felicitaciones se suman y de la cara no se le borra la sonrisa. No hay duda de que el argentino Horacio de la Peña es el hombre de moda en el mundo del tenis de habla hispana. Desde hacía tiempo el ex jugador y actual entrenador estaba entre los técnicos más valorados, fundamentalmente por su conocimiento de la profesión y del circuito.

Pero el triunfo en la Copa del Mundo por equipos de Düsseldorf capitaneando a Chile disparó su cotización: consiguió hacer de tres estrellas (Fernando González, Marcelo Ríos y Nicolás Massú) un equipo, y además su protegido, González, se marchó como el astro del torneo. "Es un orgullo increíble salir campeón de una competencia en la que están los mejores equipos del mundo, en la que todos quieren ganar. Y que además mi jugador (González) salga invicto y como el mejor del torneo es ya increíble", afirmó De la Peña.

Ahora el trabajo se le acumula. Además de dirigir las carreras de González y los argentinos José Acasuso, Gastón Etlis y Martín Rodríguez, los jugadores chilenos quieren que sea su capitán de Copa Davis. "Es fantástico que los jugadores dijeran que quieren que yo sea el capitán, pero hasta que no me llegue una oferta no contestaré. Además, ya hay un capitán (Luis Guzmán) y no me parece bien hablar de esto por respeto a él".

En sólo unos días, De la Peña se ha convertido en un personaje importante en Chile. "Me llamó el Presidente Lagos, nos envió un fax el subsecretario de Deportes (Ernesto Velasco), me llaman de todas partes, me dicen que entré en el corazón del deporte chileno... es fantástico".

Ni siquiera la tradicional mala relación entre argentinos y chilenos impidió su entronación. "Me enorgullece que mi trabajo pueda servir para estrechar la fractura entre Argentina y Chile. Los argentinos deberían estar orgullosos de los logros de alguien como yo. Está de más decir que me habría encantado ser campeón con Argentina, pero no pudo ser. David Nalbandian elige al capitán y escoge a su entrenador, es lógico, es lo que hizo González conmigo".

Eso sí, posar con la bandera chilena y escuchar la Canción Nacional fueron una sensación "extraña, muy rara". "Pero al final lo que yo sentía era algo muy único, muy mío". "Al final de lo que estoy orgulloso es de haber formado un equipo que se mueve y funciona unido".

Ciertamente, los chilenos se mostraron en Düsseldorf como un auténtico conjunto. Juntos a todas partes, gastando bromas e incluso animándose en los partidos, algo nunca antes visto en el caso de Ríos. Y los jugadores reconocieron el papel del argentino. "Para mí fue lo más importante. No sólo por su labor de capitán, sino también porque es mi entrenador y aquí me ayudó mucho", afirmó González. "Es un gran motivador y nos juntó a todos, creó un equipo", corroboró Massú. "No voy a decir nada más: es un entrenador excelente", aseguró el "Chino".

Precisamente la extraordinaria relación nacida en Düsseldorf con Ríos fue una de las sorpresas de la Copa del Mundo, incluso para el propio De la Peña, que reconoció sus recelos iniciales por el fuerte carácter del ex número uno del mundo. "Fue espectacular. Me sorprendieron gestos que no son normales en él, que todo el mundo dice que es un parco. Pero él me agradeció y me dedicó el triunfo, y me abrazó con sentimiento". Ante tal "enamoramiento", y teniendo en cuenta que el "Chino" no tiene entrenador actualmente, no es extraño que se hayan disparado los rumores sobre un posible trabajo futuro entre ambos. El argentino no desmiente la posibilidad, aunque le brillan los ojos y se deja querer: "No sé. Hasta que no haya una oferta no voy a decir nada. Y además, yo tengo ya cuatro jugadores, no soy un desempleado". (DPA).


 
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