La vida de Lorena Pizarro se ha caracterizado por ser una permanente búsqueda, cruzada por el dolor, la rabia y en sus momentos más personales, pero por una desesperanza que queda atrás cuando recuerda que debe darse fuerzas para luchar no sólo por su caso particular, sino que por el de muchas otras personas que aún sienten que el nombre de sus familiares víctimas de violaciones a los derechos humanos tiene que ser reparado con verdad y justicia.
La búsqueda desde los 10 años, cuando vivía en la clandestinidad junto a su padre, Waldo Pizarro, y su madre, la fallecida presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Sola Sierra, y sus dos hermanos en una casa en Maipú donde sólo llegaba de cuando en cuando una tía, por lo que más de alguna vez habría querido ver más gente a su alrededor.
Su padre era buscado por haber pertenecido al regional San Miguel del Partido Comunista y su madre, por haber trabajado en el Departamento de Desarrollo Social del Ministerio del Interior.
A partir del 15 de diciembre de 1976, su caso finalmente quedó dentro de la desaparición y muerte de 13 militantes comunistas a los que en un principio se les dio por autoexiliados en Argentina, pero que realmente terminaron en un foso en los Hornos de Lonquén. Los primeros restos fueron hallados en 1978 y el ministro Carlos Cerda no pudo avanzar más en la investigación al ser sancionado por no aplicar la Ley de Amnistía.
Desde entonces, la búsqueda de Lorena Pizarro, actual presidenta de la AFDD, junto a su madre y sus dos hermanos, se extendió a los culpables. En el caso incluso declaró el ahora fallecido ex comandante en jefe de la FACH y ex miembro de la Junta de Gobierno, Gustavo Leigh Guzmán.
- ¿Qué le parece que la UDI esté promoviendo una solución a los casos de derechos humanos?
- Yo analizo lo que han sido estos 30 años de lucha y búsqueda de justicia y me provoca mucha rabia que ahora Pablo Longueira aparezca haciendo propuestas cuando participaron en la impunidad durante el régimen militar, no hicieron nada por impedir y resolver estos casos. Muchos parlamentarios de su partido son autores intelectuales de los hechos que ocurrieron y nunca dijeron nada.
- ¿Pero no cree que puede ser una alternativa para cerrar las heridas?
- No es una salida, es una forma grotesca para lograr la impunidad a través de la vía económica y así eliminar, entre otras, la figura del secuestro permanente, que impide cerrar los casos, que es lo que ellos quieren. Aquí es claro que tienen información y en un estado de derecho funcionan las instituciones como la justicia, entonces que asuman su responsabilidad y den a conocer esa información a los tribunales. La justicia y la verdad no se compran con dinero, por eso la UDI no tiene altura moral para venir con propuestas.
- ¿No le dice algo que algunos familiares de las víctimas se hayan acercado para buscar soluciones, después de no encontrarlas en otras partes?
- Es cierto que han pasado 13 años de gobiernos de la Concertación, donde no se ha avanzado como se prometió. Ahora ellos han asumido esa posición, pero creo que es la equivocada, porque no van a encontrar la verdad que quieren.
- ¿No cree que a punto de cumplirse 30 años Chile debe buscar fórmulas más concretas de reconciliación?
-¿Pero por qué se nos pide a los familiares seguir dando muestras, cuando lo nuestro es la lucha por un derecho? Nosotros vamos a ir a hablar con el Presidente y le llevaremos una propuesta, pero con verdad y justicia.
- ¿Usted perdona a los victimarios de su padre?
- Creo que es una opción personal, no como agrupación, pero yo nunca voy a perdonar a los que mataron a mi padre. Siendo una niña me negaba a creer que a mi padre le había pasado algo o que estaba muerto. Ha sido muy duro para mí, pero no, no voy a perdonar, es mi opción personal.