Después de una temporada para el olvido, donde no participó ni en los picados, porque el técnico de la Juventus, Marcello Lippi, le bajó la cortina y dijo que le corrieran ventosa, arribó ayer el capitán de la "Roja" Marcelo Salas. Lo hizo diciendo lo justeli y, al parecer, con la clara intención de no participar del viajecito de la selección a Costa Rica.
Luego de 4 horas sin poder pisar Chilito lindo, porque la neblina no dejaba aterrizar el avión que lo trajo de Italia, el "Matador" pasó raudamente por el lado de los ágiles de la prensa que lo esperaron pacientemente. Sólo atinó a decir, "no sé nada del futuro, ya que tengo que esperar las próximas semanas. Ahora salí de vacaciones y debo esperar qué pasa con el próximo año".
Señaló sentirse feliz por estar en Chilito y enseguida embaló a palacio. Ahí descansó su resto y luego marchó al Nacional para apoyar al club de sus amores y ver en vivo y en directo si el "Tino" con el pistolón en mano hacía correr a sus compipas.
Marcelo Salas, que tiene contrato vigente hasta el 2005 con la Juventus donde sólo anotó una pepa, no está en los planes de Lippi. Sin embargo, el temuquense más famoso del tercer planeta no está ni ahí con cortarse las venas, porque ofertas le sobran. Claro, porque el Barcelona, de España; el Manchester United, de Inglaterra; y el River Plate, de Argentina, entre otros equipos con tradición y chicharrones, lo quieren ver comandando su ataque.
Salas, malo para chacharear, tampoco quiso referirse si se integrará o marginará de la selección del "Pinturita". "Conversaré con Juvenal Olmos primero. Así que no voy hablar nada de la selección por el momento", y marchó junto a su padre, dejando a todos metidos si tiene o no problemas familiares, que, según se dijo, son las razones para no viajar al trópico califón.