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| 11 de Julio de 2003 | |||
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En Puente Alto. Ella lo quería dejar después de cuatro años de pololeo Vigilante de supermercado asesinó a su amada amante de 30 puñaladas Adela del Carmen Orellana Orellana, separada de 34 años, murió desangrada sobre la cama minutos más tarde. El drama pasional remeció ayer en la tarde la casa asignada al 0964 de la calle Caleta Bandurrias, de la villa Las Caletas, Puente Alto. En la vivienda vivía desde hace un par de meses el guardia de seguridad de un supermercado, Patricio Alejandro Muñoz Cuttiño, soltero de 24 años, quien la compartía con otra mujer, cuya identidad no fue dada a conocer, y una pequeña de cinco años. Patricio Muñoz estaba enamorado hasta las patas de Carmen Orellana, con quien pololeaba hace cuatro años, pero la relación se venía deteriorando irremediablemente. Tanto que la mujer le había avisado que cada uno debía seguir sus vidas por separado, algo que el hombre no lo estaba tomando nada de bien. La tarde de ayer, Patricio Muñoz se juntó con su polola y ambos se fueron como si nada pasara hasta la casa. Varios vecinos los vieron, pasado el medio día, caminando juntos por el pasaje como la típica pareja de enamorados. Nada hacía presagiar lo que ocurría momentos más tarde. Al llegar al inmueble, la compañera de casa del guardia de seguridad salió del palacete para ir a buscar a su pequeña hija al jardín infantil. Fue cuando el par de pololos quedaron solos. Ambos subieron al segundo piso, donde se encuentran los dormitorios, y comenzaron un juego amoroso muchas veces repetido, hasta terminar sobre la cama. Eran pasados las 15.30 horas. Luego de tener relaciones sexuales, Patricio Muñoz fue al borde de la cama, se agachó y sacó desde bajo del colchón dos cuchillos con los que atacó salvajemente a su polola, sin respiro, sin que ella pudiera defenderse y le propinó alrededor de 30 puñaladas en todo el cuerpo. Acto seguido, el hombre bajó al primer piso y se fue directo hasta la cocina, donde tomó un tercer cuchillo con el cual se autoinfirió varias heridas superficiales en las muñecas y en el cuello. Al rato llegó su compañera de la casa. A ella le dijo que no subiera al segundo piso, que había pasado algo muy grave y que llamara pidiendo ayuda. La mujer, al ver como estaba el guardia, salió del palacete y fue donde un vecino, desde donde llamó a su pareja, quien se comunicó con Carabineros. Habían pasado sólo dos horas. Patricio Muñoz fue derivado al hospital, donde le curaron las heridas y llevado nuevamente hasta la casa, donde terminó confesando que lo había hecho por amor. Los vecinos, que no la podían creer, contaron que el guardia había llegado hace unos dos meses, que cada fin de semana hacían grossas fiestas y que muchas veces se veían peleas entre el hombrón y su mujer.
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