El ex capellán de las Hermanas Dominicas de La Serena, Manuel Hervia, reiteró ayer que uno de los imputados por el atentado incendiario que en octubre de 2001 costó la vida de una religiosa peruana, Armando Tapia, es inocente de los cargos que pesan sobre sus espaldas.
Según el sacerdote, quien declaró por más de cinco horas en el nuevo juicio oral ordenado por la Corte Suprema, Tapia habría sido detenido erróneamente por la policía y obligado a inculparse del ataque a las monjitas.
"Yo le dije '¿hiciste esto?', y me respondió 'yo no lo hice'... 'Pero si tú lo dices en tu declaración', le dije, 'pero me ponían las palabras en la boca', me contestó él", precisó Hervia.
El religioso, doctor en derecho canónico, añadió que el imputado le aseguró que fue obligado por un carabinero a autoinculparse de los dramáticos hechos en que murió la religiosa peruana Lita Castillo.
El sacerdote contó que también se entrevistó con el otro imputado, Carlos Vivanco, quien le confesó que él actuó solo y que no conoce a Tapia.
Hervia declaró ante la justicia que igualmente habló con la monja uruguaya Natalia Acosta, quien resultó gravemente herida en el ataque, y ésta le manifestó que Carlos Vivanco fue la persona que ingresó al convento e intentó secuestrarla en mayo de 2001.