La joven bombera Susana García Alvarez, quien hasta el martes había manifestado síntomas de rechazo, fue trasladada desde la UTI del Hospital Clínico de la Universidad de Chile hasta la Clínica Quirúrgica de dicho centro asistencial, en una clara señal de que está tirando pa'rriba, luego del trasplante de hígado a que fue sometida el 1 de julio.
Si bien su función hepática aún está débil, el médico tratante Jaime Poniachik precisó que eso forma parte de su lenta recuperación.
Respecto a la posibilidad de que vuelva a rechazar el órgano, el facultativo manifestó que la muchacha ha sido tratada con medicamentos inmunosupresores para impedir que eso ocurra.
Por su parte, Susana, quien además estudia Relaciones Públicas en la Universidad Santo Tomás, abandonó la UTI emocionada y de muy buen ánimo, al punto que se dio el tiempo de volver a tirarle la pérgola a la familia del donante, un obrero valdiviano de 45 años. Lo hizo acompañada de su mamurri y algunos amigos.
"Agradezco el gesto de la esposa del señor que donó el hígado que recibí. También a mi familia, a los bomberos, al hospital y a la prensa", manifestó.