El presidente de la Cámara Chilena del Libro, Eduardo Castillo, advirtió ayer que, por culpa de los pirateos, la industria literaria nacional está a punto de irse a las pailas, arrastrando con ellos libreros, editores y escritores. Peor aún, los empresarios españoles que importan libracos al país piensan seriamente echarse el ave.
"Esto ha llegado a niveles intolerables y tiene al sector en una situación muy difícil", dijo el caporal, quien recordó que los piratas mueven con su negocio ilegal cerca de 25 millones de dólares. Para muestra, mencionó el pirateo de la obra "Harry Potter y la orden del Fénix", que en nuestro país se iba a publicar recién en unos cuatro o cinco meses más y que ya se vende en la calleja.
Castillo anunció un lote de medidas para detener a los tontos con un parche en el ojo, como exigir suma urgencia a la ley contra la piratería y continuar con las acciones conjuntas con Carabineros, Investigaciones y la Asociación Chilena de Municipalidades, además de seminarios, debates y otras actividades a las que la Cámara del Libro espera que se sumen todos los chilenos.
"La piratería es un problema de todos, no sólo de los libreros... pero la lesgislación actual no nos deja combatirla", remató Castillo.