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| 03 de Agosto de 2003 | |||
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Tragedia enlutó a la Villa Colón de San Bernardo, donde vivía el bondadoso matrimonio cristiano Tren pulverizó a pareja que acudía en auxilio de familiares pobretones Manuel Vega O.
Enseguida, tomó de la mano a su esposa, Imerta Venegas Muñoz, de su misma edad; alzó las bolsas cargadas con abarrotes y bajó cuidadosamente hasta el primer piso del bloque número 73 de la Villa Colón, ubicado en calle Ernestina Pérez, en San Bernardo. Esa fue la última vez que el vecindario vio con vida a esta pareja, una de las fundadoras del conjunto habitacional. Una hora más tarde, mientras esperaban en la estación el Metrotrén que debía llevarlos hasta Requínoa, ambos vieron que se acercaba un convoy. Imerta fue la que más insistió en el viaje, así es que, entusiasta y seguramente con el temor de que la dejara el tren, bajó temerariamente hacia las vías para alcanzar el andén. Faltaban cinco minutos para las ocho. Desafortunadamente se equivocó, ya que el convoy que se desplazaba a toda velocidad por el sector era el automotor 22001 del servicio Terrasur, que cubre el tramo Santiago-Chillán, y no correspondía que se detuviera allí. Cuando el conductor de la máquina observó la maniobra, empezó a tocarle insistentemente la bocina, mientras don Octavio trataba de disuadirla a gritos. Todo fue inútil. "Vi a la señora corriendo con una bolsa en la mano, pero al llegar al espacio gavillado que queda entre las dos vías se resbaló en la escarcha y cayó. Al darse cuenta de esto, el caballero corrió a socorrerla, pero ya era demasiado tarde. El tren los embistió a ambos", relató a La Cuarta uno de los escasos testigos del accidente. La muerte de la pareja cayó como un rayo y sembró de dolor y de luto al vecindario. El primero en llegar a la estación fue Roberto Chacón, íntimo de la pareja, y su hermana Ivonne, a quien la señora Imelda le cuidaba sus niñitas. También acudió Patricio González, compadre de las víctimas, quien además se consideraba el hermano espiritual del matrimonio, ya que "desde hace 12 años caminamos juntos en la Iglesia Metodista Pentecostal del barrio". Se conocían desde 1985, cuando se les ocurrió fundar el Comité de los Sin Casa de la Población José María Caro. Allí ambas familias eran arrendatarias y tras años de lucha lograron departamento en la Villa Colón, por lo cual se les considera fundadores.
Religiosos y solidariosSegún Roberto Chacón, la pareja planificó el fatal viaje la tarde del viernes, no como un paseo de fin de semana, sino que como un acto de solidaridad."En Requínoa viven los hermanos de Octavio. Y según me contó él mismo, uno de ellos está muy enfermo, tiene diabetes, y el otro está cesante. Las familias están mal anímica y económicamente, así que la señora Imelda juntó un arroquín de harina, azúcar, mate y otras provisiones y decidió dejarse caer en el campo con un poco de ayuda", relató el vecino. El tema de los accidentes en la vía se ha vuelto un fenómeno que preocupa a la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) y a la gente que vive cerca de sus instalaciones. Desde el 18 de abril han muerto siete personas y tres quedaron gravemente heridas tras ser arrolladas por diferentes trenes. Una de las últimas víctimas fue el estudiante Marcos Felipe Pimentel (15), domiciliado en Lo Espejo, quien falleció tras ser embestido por un convoy cuando se dirigía a visitar la tumba de su abuelita en el Cementerio Metropolitano.
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