BAGDAD (AP).- El administrador estadounidense en Irak declaró el sábado que no ha percibido ningún odio contra los soldados norteamericanos por parte del pueblo iraquí, incluso cuando fuerzas en Tikrit fueron atacadas con tres bombas accionadas a control remoto.
Los ataques ocurrieron luego de que líderes tribales sepultaron a los dos hijos y al nieto de Saddam Hussein en la ciudad natal del líder depuesto.
L. Paul Bremer, jefe de la ocupación estadounidense, culpó de los ataques a cuatro grupos: Tres lineados con el derrocado régimen de Saddam Hussein, y uno de terroristas extranjeros. Sin embargo, Bremer implicó que esos combatientes no representan a la población general iraquí.
"No he notado ningún odio entre el pueblo iraquí hacia los soldados estadounidenses'', declaró.
Las declaraciones de Bremer se ajustan a las emitidas por otras autoridades estadounidenses, principalmente en Washington, de que terroristas extranjeros son los culpables de la continua violencia en Irak y los ataques contra soldados estadounidenses.