04 de Agosto de 2003
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Cumplió 18 días en huelga de hambre en la ex Penitenciaría y ya no siente ningún apego a la vida
Verdadero "Johnny Cien Pesos" culpa a la película de todas las pellejerías que sufre
Manuel Vega O.



Marcelo de Jesús Gómez Lizama ha sido un protagonista habitual de las páginas policiales. El culpa a la película "Johnny Cien Pesos", de Gustavo Graef-Merino. "Me marcó para siempre, porque donde me pillaban los policías... me llevaban preso".

(Foto: Copesa)

En huelga de hambre sólida y líquida desde hace 18 días, y al borde de la muerte por deshidratación y depresión canera, se encuentra tirado en una celda de la Galería 7 de la ex Penitenciaría Marcelo de Jesús Gómez Lizama, más conocido como el "Johnny Cien Pesos", cuyas andanzas inspiraron la película homónima de Gustavo Graef-Merino.

"Me la estoy jugando a concho en esta apuesta contra mi cruel destino. Pongo mi vida sobre la mesa, porque es la única carta que me queda. Si no me hacen justicia, que venga no más la muerte, porque tal como ahora me siento, no quiero seguir viviendo", aseguró el reo a través de un papelito.

Aunque la declaración suena a Manifiesto Guachaca o la letra de una ranchera mejicana, sus amigos aseguran que es toda la pulenta y nada más que la pulenta.

El cabro, que viste bluyines, un chaleco plomo y una casaca de cotelé negro forrada en chiporro, está dispuesto a matarse, a pesar de que cada día los solícitos gendarmes lo llevan hasta el hospital penal. Allí lo examinan y lo pesan, para calcular cuántos kilos le quedan de vida.

"La situación del cabro es de extrema indigencia económica y judicial. No tiene ni perro que le ladre...

Su principal soporte siempre fue su mamurri, pero cuando a esta santa mujer se la llevó el Señor, su familia se dispersó a los cuatro vientos y 'Johnny' quedó al garete, huérfano de amor y sólo contra el mundo, como una hoja seca arrastrada por la tempestad", verseó el "Turco" Mandiola, el que la lleva en la carreta de Marcelo Gómez.

"Durante un tiempo tuvo pareja. Una grácil doncella lo visitaba y le traía puchos y mate, pero la cabra se aburrió de que la manosearan los pacos en la revisión y no volvió más. Usted sabe que por amor nuestra gente deja la dignidad en el portón. A las cabras les hurguetean hasta el sapolín y el hollín. Les cobran caro la pasada", sostiene Mandiola.

Una historia de película

Gómez inspiró el famoso filme de Graef-Merino basado en el historiado asalto con toma de rehenes perpetrado por la banda que integraba el cristiano contra la casa de cambios "Hollywood", que funcionaba en un departamento de la calle Estado. Fue la mañana del 10 de octubre de 1990 y para entonces Gómez aún era una guagua de pecho: Tenía 17 años.

Por esta yayita, nueve años más tarde el Segundo Juzgado del Crimen de Santiago lo condenó a 22 años de cárcel, en collera con los otros malandras que lo acompañaron en esa aventura. El canazo fue confirmado posteriormente, a fines de marzo de este año, por la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.

La sentencia incluyó la condena a cinco peras y una guinda que en noviembre de 1998 dictó en su contra el Primer Juzgado del Crimen de Temuco, por infracción a la Ley de Drogas.

El mismo fallo dejó libre de polvo y paja a Gómez Lizama por el robo con intimidación que perpetró en la Terminal de Buses Los Dominicos el 10 de junio de 1990, por no existir pruebas en su contra.

Sin embargo, aún queda pendiente un cogollo por infracción a la Ley de Armas, ya que el 19 de junio del año pasado "Johnny" cayó con una pistola semiautomática checa "CZ" y abundante munición, en Recoleta.

A su abogado defensor, Pedro Pablo Castro, no le ha faltado pega. Uno de sus últimos numeritos de su defendido fue dos meses más tarde, el 21 de agosto, cuando intentó robar una casa en el sector de las calles Paul Harris y Vitacura.

Gómez fue detenido y enviado al 31º Juzgado del Crimen, donde fue sometido a proceso por "robo frustrado". Sin embargo, por tecnicismos, el tribunal se declaró incompetente y 'Johnny' saltó del sartén para caer en las brasas, ya que el tribunal que acogió el caso -el 24º Juzgado del Crimen de Pudahuel- le subió el pelaje al incidente y lo acusó de "robo con fuerza en lugar habitado".

Esto es grave porque significa que tendría que pasarse como 10 años a la sombra, por reincidencia, contumacia y todas esos extras del menú judicial.

Víctima de la injusticia

Por eso, Marcelo decidió botarse a pucho y se fue en la dura con una huelga a muerte. Asegura que es víctima de una tremenda injusticia y que sólo debe ser condenado por robo frustrado, en cuyo caso, incluso, tendría derecho a pedir la libertad bajo fianza.

Entre pías oraciones dirigidas a los santos que gracias a sus celestiales poderes protegen a los reos, y rudas xuxadas contra los funcionarios que velan por la seguridad física y patrimonial de los honestos ciudadanos, Marcelo está convencido de que la famosa película en vez de lanzarlo al estrellato lo tiró al estiércol.

"Me marcó para siempre. De allí para adelante apenas los polis me veían en la calle... me pescaban y me acusaban de cualquier cuestión", dice el inspirador de la cinta de Graef-Merino a través de su intérprete.

"Para colmo, los cabros que sólo se han visto comprometidos en cuestiones chicas no están de moda y la tele no los infla", pataleó.

"Carlos Pinto jamás se ha acercado al 'Johnny' a ofrecerle un par de pesos para que cuente su historia. Carcuro tampoco parece interesado en invitarlo a su estelar. Hoy las estrellas de la tele son los que le roban al Fisco o coimean hasta a los vendedores de mote con huesillo, los curas pedófilos, las putas caras y los galanes con pinta de machos pero que usan portaligas debajo de los pantalones. Por ese lado, el 'Johnny' no tiene futuro", concluyó el "Turco" Mandiola.


 
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