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Para picar
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Después del calor, los aguaceros...
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MADRID.- Después de la ola de calor que se prolongó semanas y que tenían a los europeos más secos que sanguche de harina tostada, lluvias torrenciales acompañadas de fuertes vientos que botaron arboles cayeron en el norte y el este de España. El temporal daño también techumbres e interrumpió los servicios ferroviarios.
El cielo se encapotó repentinamente en Barcelona alrededor de las 11 de la mañana y una intensa lluvia de media hora anegó la ciudad. También hubo informes sobre un pequeño tornado en el área.
La televisión española mostró cómo corrían los torrentes por las calles de la ciudad y otras áreas del noreste de las regiones de Cataluña y Valencia.
Antonia Serra, alcaldesa de Tona, a 60 kilómetros al norte de Barcelona, dijo que la tormenta pareció un huracán. El viento botó árboles, levantó tejados, rompió ventanas y derribó postes del tendido eléctrico, según Serra. En Alcañiz, en la provincia de Teruel, cayó granizo del tamaño de manzanas la noche del sábado, causando daños en muchos parabrisas de automóviles.
Las temperaturas bajaron ayer hasta los 10 grados centígrados en gran parte del país, lo que fue un respiro tras los intensos calores de las semanas pasadas. Sin embargo, los meteorólogos pronostican que la ola de calor volverá los próximos días.
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Ofrece único riñón para salvar a genio
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NUEVA YORK.- Un ex profe de literatura del Renacimiento en la Universidad de Pennsylvania, llamado de Zell Kravinsky, ofreció donar su único riñón para salvar la vida de "un genio" que necesite ser sometido a un trasplante. Lo increíble es que tal ofrecimiento le costaría la vida.
Kravinsky, de 48 años, casado con una siquiatra y padre de cuatro hijos, ya donó un riñón y si alguien acepta su ofrecimiento, morirá inexorablemente.
"Pienso que debo poner mi riñón a disposición de cualquiera que sea mejor que yo, por ejemplo de algún científico que está muriendo y podría descubrir la cura del cáncer o del sida", señaló Kravinsky en declaraciones al New York Times. Sin embargo, su mujer Emily no está de acuerdo con la generosidad de su esposo y lo está amenazando con el divorcio, explicó el periódico.
La consecuencia ética del gesto de Kravinsky lo convierten en un candidato improbable a la donación pero el ex profesor no se preocupa: "Sería un idiota de desperdiciar un oportunidad. Indirectamente podría salvar la vida de millones de personas", dijo.
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