OWJA (Agencias).- En el más absoluto de los olvidos se encuentran las tumbas en las que yacen los hijos favoritos de Saddam Hussein, a dos metros bajo tierra, sin lápidas, en un cementerio privado entre ladrillos sueltos y cajetillas de cigarros vacías. Nadie viene a verlos, dijeron los soldados que los custodian.
Los jefes de las tropas gringas invasoras temieron que el camposanto se convirtiese en un centro de reunión de los seguidores del Bigotón, pero en una visita reciente estaba desierto y el único sonido era el de gorriones que piaban en los arbustos que rodean los sepulcros de la familia Hussein.
La majestuosa tumba que contiene los restos de la madre de Saddam tiene un domo cubierto de azulejo de cerámica azul. Pero los tres montículos que indican el sitio de descanso final de Odai y Qusai Hussein, y de Mustafá, el hijo de 14 años de Qusai, no tienen adornos.
Los tres murieron el 22 de julio en un tiroteo contra fuerzas estadounidenses en Mosul.
Cuando fueron sepultados sus tumbas estaban cubiertas por banderas iraquíes, un signo de martirio, pero durante una visita reciente sólo el sepulcro de Odai seguía marcado por la bandera verde, negra y roja con las estrellas y las palabras "Dios es grande".