No ser explotados ni zamarreados; poder jugar a su pinta, y tener amistades, un hogar digno, familia y manyete, exigió a las autoridades de turno más de medio centenar de enanos de Recoleta, durante la celebración del Día de los Derechos del Niño en esa comuna.
Y qué mejor que festejar este importante acontecimiento en un lugar que es patrimonio cultural, tanto para los vecinos como para el resto de los habitantes de la ciudad: La Vega Central. Así al menos lo pensaron los organizadores de la movida, "tíos" y "tías" de los talleres Sacristán, Cuenta Conmigo, Mickey y Gabriela Mistral, quienes trasladaron a sus pupilos hasta el patio central de ese centenario centro de distribución.
En medio de zapallos, cebollas, naranjas, kiwis, matas de apio y otras verduras por el estilo, los pitufines deleitaron a los habitués de La Vega con bailes folclóricos y cantos, donde no faltó el popular "Baila sin Cesar".
Tras recibir los aplausos del respetable que a eso de las once de la matina se abastecía de productos hortofrutícolas, los menores marcharon, escoltados por funcionarios de la 9ª Comisaría de Carabineros, hasta la Iglesia Montserrat de Recoleta.
El que los peques reclamen tanto se justifica con creces si consideramos que un reciente estudio del Sename demostró que cerca de 4 mil niños, niñas y lolos son explotados sexualmente en Chilito.
Y como si eso fuera poco, otra encuesta de la organización humanitaria internacional World Vision reveló que el 56,7 por ciento de los cabros pobletes son zamarreados en el terruño. El mismo sondeo dejó en evidencia que agarrar a coscachos a los hijos o, en el peor de los casos, sentarlos a poto pelado arriba de una estufa encendida, sigue siendo un patrón de conducta considerado correctivo y legítimo en muchas zonas.