El Gobierno está convencido de que su propuesta de derechos humanos mejorará la salud de las víctimas de la represión, o sea, fortalecerá el actual Programa de Reparación Integral en Salud, Prais. El ministro Pedro García dijo que la ayuda a los afectados nunca debe terminar porque sus heridas se abren a cada rato.
Olvidándose de su faceta de humorista y su rutina de las vacas, el ministro se puso muy serio y señaló que "en estos tiempos se reviven los dolores, en las familias y, por qué no decirlo, en la sociedad entera... Este tema es muy complejo, porque acá fue el Estado el que agredió, lo que es doloroso porque la gente busca refugio en el Estado".
El caperuzo reconoció las pifias del programa Prais y contó que la propuesta oficial lo refuerza caleta, asignando más recursos, propagándolo a la mayor cantidad posible de servicios de salud y creando una tarjeta de atención preferencial para los beneficiarios del programa.
Para el mandamás del Prais, el doctor Alberto Minoletti, la propuesta genera desafíos para mejorar la salud mental de los beneficiarios: Asignar mejor los recursos y que el programa se transforme en ley para que perdure en el tiempo, porque "éstos son enfermos crónicos, cuya enfermedad vuelve a aparecer".
Por su litro, la presi de la Agrupación de ex Presos Políticos, Wally Kaustmann, dijo que la pomada de salud es súper piñufla, pues hay 72 médicos para más de un millón de afectados, "por eso se debe reformar para hacerlo más específico a cada enfermedad y cada zona".